Regalías mecánicas en Estados Unidos: The MLC, y lo que no hace
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The MLC recauda y paga regalías mecánicas por una sola actividad: descargas y streams interactivos de una obra musical en Estados Unidos. En su propia página dice que no está involucrado en ningún otro tipo de licencia ni de regalía, y la ley que lo creó dice lo mismo dos veces, en una subsección titulada «Savings clauses». O sea que el límite no es opinión de nadie. Lo que nadie escribe es la otra mitad: ese único trabajo que sí hace solo te llega si tus obras están registradas, tus grabaciones están identificadas y cada porcentaje de cada canción tiene el nombre de alguien encima.
- The MLC paga regalías mecánicas sobre la covered activity: descargas permanentes, descargas limitadas y streams interactivos de una obra musical en Estados Unidos.
- Dice que no está involucrado en regalías de comunicación pública, de sincronización ni de grabación. Esas están en tu PRO, en una negociación y en tu distribuidor y SoundExchange.
- La membresía y el registro de obras son gratis, y The MLC no se queda con comisión. Sus costos operativos los pagan los servicios digitales con una tasa que fija el Copyright Royalty Board.
- El pago depende de emparejar el uso de una grabación con una obra musical, así que los identificadores de grabación que tú entregas son lo que conecta un stream con una plata.
- Sin emparejar y sin reclamar son dos fallas distintas. Sin emparejar significa que no se encontró ninguna obra para un uso; sin reclamar significa que la obra apareció y menos del 100% de sus porcentajes tiene dueño registrado.
¿Por qué te paga The MLC exactamente?
The MLC paga regalías mecánicas sobre la covered activity: descargas permanentes, descargas limitadas y streams interactivos de una obra musical en Estados Unidos.
Las regalías mecánicas son la plata de la canción, no la de la grabación, y si esa distinción todavía no está firme, la pieza que le pone nombre a los siete flujos y al copyright del que sale cada uno es por donde se empieza. Esta página es sobre un flujo, un recaudador y dónde se detiene ese recaudador.
Covered activity no es una frase que The MLC se haya inventado para su sitio web. Es un término definido en 17 U.S.C. §115 (en inglés), y la definición es el muro exterior de todo lo que sigue:
The term “covered activity” means the activity of making a digital phonorecord delivery of a musical work, including in the form of a permanent download, limited download, or interactive stream, where such activity qualifies for a compulsory license under this section.
Es decir: covered activity es entregar digitalmente una obra musical — en descarga permanente, descarga limitada o stream interactivo — cuando esa actividad califica para la licencia obligatoria de esa sección. Tres cosas en la lista. Ese es el territorio completo, y el resto de esta página son, sobre todo, las consecuencias de lo pequeño que es.
La maquinaria de adentro es sencilla. The MLC es una organización sin ánimo de lucro, designada por la Oficina de Copyright de Estados Unidos (en inglés) para recaudar y distribuir estas regalías bajo el Título I de la Music Modernization Act de 2018, y administra licencias generales desde enero de 2021. Según su propia descripción del ciclo (en inglés), recibe cada mes de los servicios digitales los datos de uso de grabaciones y la plata que va con ellos, empareja ese uso con las obras musicales de su base de datos y paga mensualmente.
Y no se queda con nada. The MLC dice que “does not keep a portion of the mechanical royalties it collects to cover its operating costs”, que esos costos “are paid for by DSPs through an administrative assessment set by the United States Copyright Royalty Board” y que “distributes 100% of the mechanical royalties it collects” — no retiene ninguna parte de lo que recauda para cubrir su operación, esa operación la pagan los servicios digitales con una tasa administrativa que fija el Copyright Royalty Board, y distribuye el 100%. Hacerse miembro es gratis. Registrar una obra es gratis.
Quédate un segundo ahí, porque eso te dice con qué tipo de organización estás tratando. Nadie ahí trabaja por comisión. Un colectivo que no se queda con tu plata no tiene ninguna razón comercial para salir a buscarte — solo una para publicar exactamente lo que necesita y esperar a que llegue.
¿Qué dice The MLC que no hace?
The MLC dice que no está involucrado en ningún otro tipo de licencia ni de regalía, incluidas las de comunicación pública, las de sincronización y las de grabación.
Sin parafrasear. Esta es la respuesta completa, en sus propias preguntas frecuentes:
The MLC administers blanket compulsory mechanical licenses, available to eligible streaming and download DSPs in the United States. The MLC is not involved in any other types of licenses or royalties, including public performance licenses or royalties, synchronization licenses or royalties, or record royalties.
Administra licencias mecánicas generales obligatorias para los servicios de streaming y descarga elegibles en Estados Unidos, y no está involucrado en ningún otro tipo de licencia ni regalía: ni comunicación pública, ni sincronización, ni regalías de grabación.
La ley está de acuerdo, y lo está de la manera menos ambigua que tiene un legislador: metiendo los límites en una subsección y titulándola «Savings clauses», cláusulas de salvedad. El párrafo (13)(A), «Limitation on activities and rights covered», dice que la licencia general “shall not be construed to extend or apply to activities other than covered activities or to rights other than the exclusive rights of reproduction and distribution licensed under this section”: no se interpretará como extensiva a actividades distintas de las cubiertas ni a derechos distintos de los de reproducción y distribución. Y el párrafo (13)(B) no necesita cita, porque su título es la frase entera: «Rights of public performance not affected».
El Congreso escribió la cerca dentro de la misma sección con la que construyó el colectivo. Así que esto es lo que queda del otro lado, con nombre propio y no por señas.
Las regalías de comunicación pública están en tu PRO. ASCAP, BMI, SESAC, GMR, AllTrack — la plata de la radio, los locales, la televisión y el lado de performance del streaming. The MLC es explícito: hacerse miembro “does not replace other memberships or membership activities” (en inglés), no reemplaza otras membresías, y los autores y las editoras “still need to join a performing rights organization”.
La plata de la grabación está en otra parte por completo. Tu distribuidor paga la grabación en los servicios interactivos, SoundExchange en los no interactivos, y la misma página dice que los artistas sí necesitan afiliarse a SoundExchange. Nada de eso toca la canción — que es por lo que los puntos de un productor nunca aparecen de este lado del muro.
El sync no es de nadie. Una película, un videojuego, un comercial — no hay colectivo, no hay licencia general, no hay nada automático. Alguien lo negocia o no pasa.
Y registrar obras en The MLC tampoco hace los otros registros. Su propia guía (en inglés) dice que registrar ahí “does not replace other registration activities” y nombra los tres que importan: una organización de derechos de ejecución, la Oficina de Copyright de Estados Unidos y SoundExchange para tus grabaciones.
The MLC nunca dijo lo contrario. Todo lo de arriba está en su página, en el lenguaje más simple que pudo escoger. Lo que te contaron salió de otro lado — de los foros, de los explicadores, del amigo que armó el suyo en una tarde y te dijo que con eso ya quedaba. La pendejada empieza ahí, no en The MLC.
¿Te toca afiliarte, o ya hay alguien recaudando por ti?
Si una editora, un administrador o una sociedad de gestión de tu país administra tus porcentajes, esa parte registra tus obras y le cobra a The MLC en lugar tuyo.
Esta es la primera pregunta y casi nadie la hace de primera. Para buena parte de la gente que está leyendo esto, lo correcto es no hacer nada, y afiliarse de todos modos es como un porcentaje termina reclamado dos veces por dos partes que ambas creen tener la razón.
The MLC lo dice sin rodeos: si le cediste a una editora o a un administrador editorial el derecho de registrar y recaudar, “you do not need to become a Member of The MLC” — y, la frase sobre la que de verdad hay que actuar — “if you work with a music publisher or administrator in any capacity, please check with that music publisher or administrator before becoming a Member of The MLC”: si trabajas con una editora o un administrador en cualquier calidad, pregúntale antes de hacerte miembro.
Y aquí es donde se enreda de verdad, y no es culpa tuya que se enrede. Distribución y administración editorial son dos productos distintos, vendidos muchas veces por la misma empresa, con marcas que parecen un combo. The MLC nombra TuneCore Publishing Administration, CD Baby Boost y Songtrust como servicios que registran tus obras y recaudan por ti — y después advierte, en sus propias palabras, que algunas de esas empresas “also offer other services such as digital sound recording distribution” y que hay que “be sure you understand which companies and services you have signed up for”: asegúrate de entender qué empresas y qué servicios contrataste. Tener cuenta con una empresa no es lo mismo que haber comprado eso para lo que suponías que era la cuenta. Anda a mirar qué pagas, no qué insinúa el panel.
Si estás fuera de Estados Unidos, la misma pregunta tiene otra forma. Tu sociedad local puede estar ya autorizada para cobrar tus mecánicas estadounidenses — The MLC nombra MCPS en el Reino Unido, AMCOS en Australia y SACM en México como ejemplos — y en ese caso la sociedad registra tus porcentajes, le cobra a The MLC y tú te quedas por fuera del trámite.
¿The MLC cubre CD, vinilo o algo fuera de Estados Unidos?
No. La licencia general cubre únicamente los servicios digitales de Estados Unidos, y las regalías mecánicas de productos físicos se licencian directamente con el dueño del copyright.
Tres bordes, y en cada uno la gente da por hecha una cobertura que no tiene.
Lo físico queda por fuera. Los sellos, dice The MLC, “will still need to secure mechanical licenses and pay mechanical royalties for mechanical uses of musical works in physical products, like CDs and vinyl records”: siguen teniendo que conseguir licencias mecánicas y pagar regalías mecánicas por los usos en productos físicos, CD y vinilo. Si alguien prensó tu canción en un disco, eso es una conversación con una persona, no una línea en el estado de un colectivo.
Ni siquiera las descargas están garantizadas por dentro. La licencia general puede cubrir descargas permanentes, pero un servicio también puede seguir apoyándose en un sello para licenciarlas y pagarlas — lo que se llama una licencia pass-through. Y aunque The MLC administra la licencia general obligatoria en exclusiva, anota que otras empresas — nombra a HFA y a Music Reports — siguen administrando licencias voluntarias para usos digitales. «The MLC» y «mecánicas digitales de Estados Unidos» no son sinónimos.
El territorio es Estados Unidos. Un país. Tus streams en Bogotá, en Berlín y en Melbourne generan mecánicas en esos mercados, bajo esos regímenes, recaudadas por otro completamente distinto. Y Canadá tampoco es un detalle de la respuesta estadounidense: tiene dos puertas en vez de una, CMRRA y SOCAN, y el mapa de quién recauda qué a cada lado de la frontera es una página aparte.
¿Para qué necesita The MLC tus ISRC?
Los servicios reportan usos de grabaciones, The MLC guarda obras musicales, y los identificadores de grabación que tú entregas son la unión entre las dos cosas.
Esta es la parte de la máquina que decide si te pagan, y casi nunca se explica, porque explicarla es admitir que todo el sistema corre sobre una búsqueda que puede fallar. Un stream es la reproducción de una grabación. Una regalía mecánica se debe sobre una canción. Dos objetos distintos en dos bases de datos distintas, y algo tiene que conectarlos.
La ley legisla esa conexión directamente. Un servicio de música digital tiene que hacer esfuerzos de buena fe y comercialmente razonables para conseguir información sobre
sound recording copyright owners, producers, international standard recording codes, and other information commonly used in the industry to identify sound recordings and match them to the musical works the sound recordings embody
— dueños del copyright de la grabación, productores, códigos ISRC y demás información que la industria usa para identificar grabaciones y emparejarlas con las obras musicales que esas grabaciones contienen — y, del otro lado de la unión, “the authorship and ownership of musical works, including songwriters, publisher names, ownership shares, and international standard musical work codes”: autoría y titularidad de las obras, con autores, nombres de editoras, porcentajes y códigos ISWC.
Quítale el registro jurídico y lo que dice es muy simple. Un ISRC de un lado, un ISWC del otro y un emparejamiento en la mitad. El Congreso le escribió a tu higiene de identificadores un lugar en la ley que te paga.
Puedes alimentar esa unión desde tu lado, y deberías. The MLC deja que un miembro entregue, por grabación: título de la grabación, título de la versión, ISRC, nombre del artista, nombre del sello y duración. También tiene una Matching Tool, donde buscas grabaciones de tus obras usadas bajo la licencia general y propones tú mismo el emparejamiento en vez de esperar a que un algoritmo te encuentre.
Por eso los problemas de identificadores de este catálogo son problemas de plata disfrazados de trámite. Una grabación con dos ISRC son dos grabaciones para cualquier proceso de emparejamiento. Un código que salió mal en la entrega queda mal en todos los reportes construidos sobre él, para siempre. Y si nunca anotaste esos códigos, se pueden recuperar de lo que ya está publicado. La máquina no tiene ninguna opinión sobre tu canción. Tiene una cadena de caracteres.
Sin emparejar o sin reclamar: ¿cuál eres tú?
Las regalías sin emparejar no encontraron obra en la base de datos; las regalías sin reclamar encontraron la obra, pero menos del 100% de sus porcentajes está reclamado.
Todo el mundo usa las dos palabras como si fueran una y describen problemas opuestos. The MLC las define por separado y con precisión. Sin emparejar cubre “royalties for musical works where The MLC has not yet matched the data for a particular sound recording use (reported by DSPs) to a musical work in The MLC’s musical works database” — regalías de obras cuyo uso reportado por un servicio todavía no se ha emparejado con ninguna obra de su base. Sin reclamar cubre las que sí empareó con una obra “but where less than 100% of the ownership shares for that matched musical work have been claimed by a Member”, con su propio ejemplo: si solo se reclamó el 80% de una obra emparejada, el 20% restante queda sin reclamar.
Dos fallas, dos arreglos, y solo uno de ellos te toca a ti solo. Sin emparejar es un problema de datos: registra la obra, entrega las grabaciones, usa la Matching Tool — la sección anterior, en otras palabras.
Sin reclamar es un problema de personas, y es el que coge a los coautores. Cada autor autoadministrado que conservó el derecho de recaudar tiene que afiliarse y registrar su propio porcentaje; The MLC dice que cada parte “should register their share of the work”. Así que tu 50% puede estar registrado, emparejado, reclamado y pagando todos los meses mientras el 50% de tu coautor lleva años ahí sin reclamar. Una canción. Un registro correcto. Medio pago. Y nada, en ninguna parte, te va a avisar que está pasando: tu estado simplemente va a llegar del tamaño que llega.
Un coautor que no contesta o que no está de acuerdo es otro problema con su propio triaje; porcentajes equivocados y no faltantes significan cambiar un reparto que ya está registrado, que tiene su propio orden.
Vale la pena conocer dos finales y ninguno le pertenece a esta página. La plata que nadie reclama nunca se retiene al menos tres años y después se reparte entre otros titulares con una fórmula de cuota de mercado, y el mapa de los flujos lo cubre donde corresponde. Y un porcentaje que dos personas reclaman a la vez no lo resuelve nadie en el colectivo: The MLC dice que “will not resolve disputes over copyright ownership” y que “the parties to the dispute, or the courts, will decide questions of ownership, not The MLC” — no resuelve disputas de titularidad, y quienes deciden son las partes o los jueces. Retiene la plata y espera. Dos reclamos no son el doble de bueno que uno.
Un término más, para que deje de ser un misterio cuando te lo encuentres: las historical unmatched royalties son las de usos anteriores al 1 de enero de 2021, cuando entró en vigor la licencia general. Mismo problema, fecha más vieja.
Qué hacer esta semana, en orden
Averigua quién administra tus porcentajes, busca en la base pública, afilíate si nadie recauda por ti, registra cada obra publicada y entrega las grabaciones.
Cinco pasos, en este orden por una razón: los dos primeros son gratis, toman una noche y te evitan crear justo los conflictos que describe el resto de esta página.
1. Busca antes de firmar nada. El Public Works Search de The MLC está abierto para cualquiera, sin cuenta y sin membresía, así que esta noche puedes mirar si tus canciones están en la base y quién reclamó qué. El Dorado, con buscador.
2. Averigua quién administra tus porcentajes. No de memoria — de los contratos. Una cuenta de distribución no es administración editorial. Si una editora, un administrador o una sociedad tiene el derecho de recaudar, ellos registran y ellos cobran, y tú paras aquí.
3. Afilíate, si el paso 2 dice que te toca. Es gratis, y te afilias como la parte con derecho a recaudar, no como autor. Esto tumba a todo el que aprendió el vocabulario en un PRO: The MLC dice claramente que no usa esas categorías y que “does not pay separate shares to writers and publishers”, no paga porcentajes separados de autor y de editora. Una parte, un porcentaje, un pago.
4. Registra cada obra publicada — cada canción grabada y disponible en un servicio interactivo o de descarga en Estados Unidos cuyo copyright no haya expirado. Aquí The MLC no deja espacio para negociar contigo mismo: la única forma de recibir estas regalías “is to register your songs with The MLC”. Sin archivos de audio y sin costo.
5. Entrégale las grabaciones. ISRC, título, versión, artista, sello y duración de todo lo que ya está afuera, y después la Matching Tool para el uso que se reportó mientras no estabas mirando. Luego pasa el catálogo entero por la auditoría, en el orden en que se propagan las fallas — una canción que falta en The MLC rara vez es lo único que falta.
Y ten claro lo que nada de esto te compró. Tu registro en el PRO quedó exactamente donde estaba, tu registro en SoundExchange quedó exactamente donde estaba y tu sync sigue sin ser trabajo de nadie más que tuyo. Cerraste un flujo de siete, bien cerrado, que es uno más de los que estaban cerrados el lunes. Después lee el próximo estado contra tu propio registro — la única manera de saber alguna vez que esto sirvió.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que afiliarme a la Harry Fox Agency para que The MLC me pague?
No. The MLC dice que no necesitas afiliarte a la Harry Fox Agency para recibir regalías mecánicas de The MLC. HFA es una empresa aparte que le presta servicios a The MLC como proveedor: manejo de datos de obras y de miembros, emparejamiento de usos digitales con obras musicales y procesamiento de regalías. Ver su nombre en el proceso no significa que te saltaste un paso.
¿Quién revisa que los servicios estén reportando bien?
The MLC, dentro de un límite que fija la ley: tiene derecho a auditar a cada servicio digital que opera bajo una licencia mecánica general una vez cada tres años. Eso es todo el control externo sobre las cifras de uso con las que se calculan tus regalías, y no existe una versión por artista.
¿Los sellos están obligados a mandarle sus datos de grabación a The MLC?
No. The MLC dice que los sellos no están obligados a entregarle directamente sus datos de grabaciones, salvo que también operen un servicio digital o una editora. Por eso pesan tanto los identificadores que tú entregas: el sello que sacó tu disco no tiene ninguna obligación de ayudar con el emparejamiento.
¿Los datos que registro en The MLC son públicos?
Sí, y a propósito. The MLC dice que sus datos de obras musicales están disponibles públicamente a granel y que por eso pueden copiarse e incorporarse a otras bases de datos de la industria, y su Public Works Search está abierto para cualquiera, sea miembro o no. Da por hecho que lo que pongas en un registro de obra lo puede leer y republicar quien quiera.
Fuentes
- The MLC, Preguntas frecuentes — The MLC (en inglés) — la designación bajo la Music Modernization Act de 2018 y el arranque en enero de 2021; que administra licencias mecánicas generales obligatorias para servicios de streaming y descarga elegibles en Estados Unidos y que “is not involved in any other types of licenses or royalties”; el ciclo mensual de reporte, emparejamiento y pago; que no retiene ninguna porción, se financia con la tasa administrativa que fija el Copyright Royalty Board y distribuye el 100%; las definiciones de regalías sin emparejar, sin reclamar e historical unmatched con el ejemplo del 80/20; la retención mínima de tres años y la fórmula de cuota de mercado; que no resuelve disputas de titularidad; que el Public Works Search está abierto a no miembros y que los datos de obras se publican a granel y por API para copiarse a otras bases; las licencias mecánicas de físico y la licencia pass-through de descargas; que HFA y Music Reports siguen administrando licencias voluntarias; que HFA es una empresa aparte que actúa como proveedor y que no se requiere afiliarse a ella; el derecho de auditar a cada servicio una vez cada tres años; y que los sellos no están obligados a entregar datos de grabaciones. Cada respuesta tiene su propio ancla
?jump=si quieres enlazar una directamente. - The MLC, Preguntas frecuentes — Play Your Part (en inglés) — que registrar en The MLC es la única forma de recibir estas regalías; que el registro es gratis y no pide archivos de audio; que “does not replace other registration activities” y nombra un PRO, la Oficina de Copyright de Estados Unidos y SoundExchange; los campos de grabación que un miembro puede entregar (título, título de versión, ISRC, artista, sello, duración) y la Matching Tool; y que cada coautor con derecho a recaudar registra su propio porcentaje.
- The MLC, Preguntas frecuentes — Connect to Collect (en inglés) — que la membresía es gratis; que “does not replace other memberships”, con los PRO y SoundExchange nombrados; que “does not pay separate shares to writers and publishers”; que un autor representado por una editora o un administrador no necesita afiliarse y debe preguntar primero; TuneCore Publishing Administration, CD Baby Boost y Songtrust nombrados, con la advertencia de que la distribución es un servicio aparte; y la guía para autores fuera de Estados Unidos, que nombra MCPS, AMCOS y SACM.
- 17 U.S.C. §115 (en inglés) — §115(e)(7), la definición de covered activity; §115(d)(13)(A), «Limitation on activities and rights covered», y §115(d)(13)(B), «Rights of public performance not affected», ambos dentro de la subsección titulada «Savings clauses»; y §115(d)(4)(B), «Collection of sound recording information», por la obligación de buena fe de conseguir los ISRC y emparejar las grabaciones con las obras que contienen, y de conseguir autores, nombres de editoras, porcentajes y códigos ISWC.
- Oficina de Copyright de Estados Unidos, Music Modernization Act (en inglés) — que la Oficina designó a The MLC para recaudar y distribuir los pagos de regalías mecánicas bajo el Título I, y que el sistema de licencia general cubre entregas digitales en forma de descargas permanentes, descargas limitadas y streams interactivos.
Esto no es asesoría legal. Todo lo de arriba es derecho estadounidense y la política publicada de un colectivo, enunciado en general; qué te deben y quién lo administra depende de acuerdos que esta página no puede ver. Cada página citada acá se leyó en la fecha que aparece al principio de esta pieza. Las tarifas mecánicas legales las fija el Copyright Royalty Board y cambian por calendario, así que acá no se cita ninguna cifra — sácala de los propios documentos de tarifas de The MLC, y confirma cualquier cosa operativa en las páginas del colectivo antes de actuar.
Para llevar el registro
Las últimas tres secciones son una sola pregunta con ropa distinta: ¿los datos que tú tienes coinciden con los datos contra los que otro está emparejando? Un registro de obra pide porcentajes, autores, un ISWC y las grabaciones que llevan la canción — o sea, un registro, y casi nadie lo tiene. CatalogTracker guarda ISRC e ISWC en el track, IPI y PRO en cada parte, splits de publishing por track con su estado de confirmación, y busca en el catálogo por ISRC, ISWC, UPC, GRid, ISNI o IPI diciéndote cuál identificador coincidió. No radica nada ante nadie. Sirve para que el formulario de registro se conteste desde una pantalla y no desde seis. En desarrollo para iPhone.