De dónde sale la plata: cada flujo de regalías, con nombre
29 · · 18 min de lectura · English
Un disco lanzado gana por siete flujos, y el estado de tu distribuidor trae uno. Cada flujo sale de uno de dos copyrights — la canción o la grabación — y a cada uno lo recauda una organización distinta que le paga solo a quien está registrado con ella. Nada de esto llega solo. Este es el mapa: qué paga, de cuál copyright sale, quién lo recauda en Estados Unidos y en Canadá, y dónde tiene que estar tu nombre para que algo de eso te llegue.
- Toda regalía musical sale de uno de dos copyrights: la obra musical, que es la canción, o la grabación sonora, que es el máster.
- Un stream interactivo genera tres pagos distintos — uno del lado de la grabación y dos del lado de la canción — que recaudan tres organizaciones distintas.
- En Estados Unidos, las regalías mecánicas de streams y descargas pasan por The MLC, las de ejecución por una organización de derechos de ejecución y las de ejecución digital de la grabación por SoundExchange.
- El copyright estadounidense no le da a las grabaciones sonoras un derecho general de ejecución pública, así que la radio AM/FM le paga a los dueños de la canción y no le paga nada al dueño de la grabación. Canadá sí paga por esa misma emisión, a través de Re:Sound.
- Una sincronización no tiene sociedad de recaudo ni tarifa legal. Se negocia con el dueño de cada copyright, o no pasa.
¿De cuál copyright viene la plata?
Toda regalía sale de uno de dos copyrights — la obra musical, que es la canción, o la grabación sonora, que es el máster.
Dos copyrights, dos juegos de dueños, dos juegos de recaudadores. Quién termina siendo dueño de cada uno es una pregunta con pieza propia, y es la que hay que resolver antes que esta.
Lo que importa aquí es más estrecho y casi nadie lo dice en voz alta: ninguna organización de esta página recauda por los dos. Cada una está armada alrededor de un solo copyright, licencia un solo conjunto de usos y mantiene una sola lista de miembros.
Así que a un autor que además interpreta le deben por los dos lados y le toca ir a cobrar cada lado en un edificio distinto. Un registro no alcanza para el otro. Eso no es un descuido del sistema. Esa es la forma del sistema, y cada sección de abajo es una puerta suya.
¿Qué paga un stream, y a quién?
Un stream interactivo genera tres pagos: una regalía de grabación para el titular del máster, y dos más — mecánica y de ejecución — para la canción.
Tres pagos, tres organizaciones, tres calendarios, por una persona que le dio play en un bus.
El lado de la grabación es el que ya ves. El servicio licenció el máster, y esa plata te llega por tu distribuidor, menos lo que se descuenta antes: las partes de tus copropietarios, la comisión del distribuidor y los puntos de un productor si se acordaron.
El lado de la canción se parte en dos, y ahí es donde la plata se calla. Un stream es una reproducción y una ejecución al mismo tiempo, y la ley estadounidense licencia cada una por aparte.
La mitad de reproducción es la mecánica. Bajo la sección 115, un servicio digital “may, by complying with the terms and conditions of this subsection, obtain a blanket license from copyright owners through the mechanical licensing collective”. Es decir: cumpliendo esa subsección obtiene una licencia general de los titulares, a través de la colectiva de licenciamiento mecánico. The MLC es esa colectiva, y describe el arreglo en una línea:
Each month, digital service providers (DSPs) that operate under the blanket license send usage data and royalties to The MLC for all the music streamed and downloaded on their services.
Es decir: cada mes los servicios digitales que operan bajo la licencia general le mandan a The MLC los datos de uso y las regalías de toda la música que se transmitió y se descargó en sus plataformas.
La mitad de ejecución es de una organización de derechos de ejecución. La sección 101 define qué significa ejecutar una obra “publicly”, y la segunda mitad de la definición es la que importa:
to transmit or otherwise communicate a performance or display of the work to a place specified by clause (1) or to the public, by means of any device or process, whether the members of the public capable of receiving the performance or display receive it in the same place or in separate places and at the same time or at different times.
Es decir: transmitir o comunicar de cualquier otro modo la ejecución de la obra al público, por cualquier medio o procedimiento, sin importar si quienes pueden recibirla lo hacen en el mismo lugar o en lugares distintos y al mismo tiempo o en momentos distintos. Lugares distintos, momentos distintos. Eso es un stream, descrito con exactitud.
Por qué el número del lado de la grabación es del tamaño que es — el streamshare, el piso de mil reproducciones, los meses de atraso en el reporte — es una pieza aparte, y esta no es esa. Lo que importa aquí es que los otros dos pagos nunca estuvieron en ese estado ni iban a estarlo.
¿Quién paga las regalías de ejecución de la canción?
Una PRO recauda las regalías de ejecución — ASCAP, BMI, SESAC o GMR en Estados Unidos, SOCAN en Canadá — y le paga a quien esté registrado.
Un solo derecho cubre una cantidad de terreno sorprendente. La sección 106 le da al dueño de una obra musical el derecho exclusivo “to perform the copyrighted work publicly” — ejecutar la obra públicamente — y con la definición de la 101 detrás, una emisión de radio, una señal de televisión, la playlist de un bar, una tarima de festival y un stream de Spotify son el mismo derecho ejercido de cinco maneras.
La PRO — la organización de derechos de ejecución — licencia ese derecho en bloque y reparte la tarifa. BMI lo dice por los dos extremos: “A BMI music performance license grants businesses the right to publicly perform BMI affiliated music” y “Your licensing fee goes to BMI’s affiliated songwriters, composers and music publishers in the form of royalties”. O sea: la licencia le da al negocio el derecho de ejecutar públicamente el repertorio afiliado, y la tarifa que paga termina como regalías para los autores, compositores y editores afiliados. SOCAN dice lo mismo desde el lado del miembro: “A performing right is the right to perform musical works in public or communicate them to the public by telecommunication” — el derecho de ejecución es el de ejecutar obras en público o comunicarlas al público por telecomunicación — y sus miembros se lo ceden para que lo administre y lo haga valer.
De ahí salen dos cosas, y las dos le cuestan plata a la gente todos los años.
El registro te toca a ti y no es tarea de tu distribuidor. Una PRO le paga a sus propios miembros. Si nunca te inscribiste, la plata de ejecución de tus propias canciones se ha venido recaudando y repartiendo sin tu nombre en ninguna parte. Y el registro pregunta primero quién cuenta como autor de la canción, que es una pregunta con respuesta de verdad y no un trámite.
Tus propios conciertos pagan, y casi nadie lo cobra. SOCAN les pide a sus miembros radicar una notificación de ejecución en vivo con prueba del show — una boleta, un programa, un contrato — dentro del año siguiente a la fecha, y la paga en una distribución trimestral. La licencia del lugar ya se pagó. Lo único que hay entre esa plata y tú es un formulario que diga qué canciones sonaron.
¿Quién paga las regalías mecánicas de la canción?
En Estados Unidos, The MLC paga las mecánicas de streams y descargas; en Canadá, CMRRA y SOCAN administran derechos de reproducción.
Una regalía mecánica es la plata que se les paga a los dueños de la canción cuando la canción se reproduce — prensada en un disco, descargada o transmitida. La sección 115 pone los términos:
A person may by complying with the provisions of this section obtain a compulsory license to make and distribute phonorecords of a nondramatic musical work, including by means of digital phonorecord delivery.
Es decir: cumpliendo esa sección se obtiene una licencia obligatoria para hacer y distribuir fonogramas de una obra musical no dramática, incluida la entrega digital. Obligatoria quiere decir que al dueño de la canción no le preguntan. The MLC administra esas licencias generales para los servicios de streaming y descarga elegibles en Estados Unidos, y les paga a autores autoadministrados, editoriales, administradores y sociedades de gestión. Su membresía está abierta a cualquiera con derecho a recibir mecánicas digitales por el uso de su música en ese país.
Vale la pena saber dónde termina esa licencia general, porque ahí está parada mucha gente que lanza por su cuenta. La Oficina de Copyright la delimita en una frase: “Title I establishes a blanket licensing system for digital music providers to make and distribute digital phonorecord deliveries (e.g., permanent downloads, limited downloads, or interactive streams)”. Es decir: el sistema de licencia general es para entregas digitales — descargas permanentes, descargas limitadas o streams interactivos. Un CD y un vinilo no son ninguna de esas. Las mecánicas físicas quedan por fuera de la licencia general y se arreglan directo con el titular.
Canadá lo maneja con dos puertas en vez de una. CMRRA se encarga de las regalías mecánicas tanto de las “songs used by platforms that offer audio-only streams, downloads or webcasts” como de “the reproduction of songs on CD, vinyl, or any physical product”, por cuenta de editoriales y de autores autoeditados. Y SOCAN — que casi todo el mundo archiva bajo ejecución y ahí para — dice en su propia página: “In addition to administering performing rights, SOCAN can represent your reproduction rights on virtually every type of audio, audiovisual, digital or physical media”. Además de los derechos de ejecución, también te representa los de reproducción.
Dos organizaciones, un derecho, y escoges. Lo que no puedes es dar por hecho que el registro de ejecución que hiciste en 2021 lo cubría, porque no lo cubrió.
¿Quién paga por la grabación cuando suena en público?
En Estados Unidos, SoundExchange paga solo por servicios digitales no interactivos; en Canadá, Re:Sound les paga a intérpretes y productores por emisión y ejecución pública.
SoundExchange recauda y reparte las regalías de ejecución digital de plataformas como Pandora, SiriusXM e iHeartRadio, y describe esa plata como las tarifas “that service providers such as Pandora, SiriusXM, and webcasters are required by law to pay for streaming musical content”: las que la ley los obliga a pagar. Obligados por ley es literal y no retórico. La sección 114 somete esos servicios a licencia legal, así que nunca preguntan, y SoundExchange es la única puerta por la que entra esa plata.
Ahora la parte que nadie ofrece de gratis. Esa misma sección limita lo que contiene el copyright de una grabación sonora, y un derecho general de ejecución pública no está adentro. La radio AM/FM entonces les paga a los autores y editores de la canción, por la PRO, y a la gente que hizo el disco no le paga nada. No menos. Nada.
Cruza la frontera y la misma sonada es otra transacción. Canadá les da a intérpretes y productores un derecho a que les paguen cuando una grabación publicada se ejecuta en público o se comunica al público, y la sección 19(2) de la Ley de Copyright nombra a quién hay que pagarle:
… a person who performs a published sound recording in public or communicates it to the public by telecommunication is liable to pay royalties (a) in the case of a sound recording of a musical work, to the collective society authorized under Part VII.1 to collect them…
Es decir: quien ejecute en público una grabación publicada o la comunique al público está obligado a pagar regalías — tratándose de la grabación de una obra musical, a la sociedad colectiva autorizada para recaudarlas. No a ti. A la sociedad. Re:Sound es esa sociedad: la compañía canadiense sin ánimo de lucro que licencia y busca compensación justa para artistas y disqueras por sus derechos de ejecución, y que cobra lo que “music users such as radio stations, music streaming services and businesses that use recorded music must legally pay in order to publicly use your sound recordings”.
Cómo se divide cada una de esas entre el artista principal, los intérpretes no destacados y el titular está parte por parte en la pieza de créditos. Lo que queda resuelto aquí es la dirección.
Mismo disco, misma tarde, dos respuestas distintas sobre si la gente que lo hizo existe. En Estados Unidos la emisora pasa tu grabación, la oye una ciudad entera y a nadie del disco le entra un peso — y todavía hay quien le dice exposición a esa pendejada.
¿Por qué nadie te recauda la plata de sincronización?
Ninguna licencia obligatoria alcanza una sincronización, así que esa tarifa se negocia con el dueño de cada copyright o no existe.
Todos los flujos de arriba tienen recaudador porque una ley les puso uno. La sincronización no tiene ni ley ni recaudador, y la razón son dos definiciones que quedaron una al lado de la otra.
La sección 115 licencia “phonorecords of a nondramatic musical work”: fonogramas de una obra musical no dramática. La sección 101 dice qué es un fonograma:
“Phonorecords” are material objects in which sounds, other than those accompanying a motion picture or other audiovisual work, are fixed by any method now known or later developed…
Es decir: objetos materiales en los que se fijan sonidos, salvo los que acompañan una película u otra obra audiovisual. Lee las dos juntas. En el momento en que el sonido acompaña imagen, el objeto deja de ser un fonograma y la licencia obligatoria no tiene nada que decir al respecto. El lado de la grabación llega al mismo punto por un camino más corto: la 115 niega la licencia obligatoria “for the use of the work in the making of phonorecords duplicating a sound recording fixed by another” — para hacer fonogramas que dupliquen una grabación fijada por otro. A tu máster nadie le saca una licencia legal.
Así que una película, un comercial, un videojuego o una serie necesita una licencia para la canción y otra para la grabación, negociadas con quien tenga cada una. No hay tarifa. No hay sociedad. No hay registro que encuentre esta plata y te la mande: una sincronización llega porque alguien preguntó y alguien contestó, o no llega.
Que es justo lo que hace de esta la única fila del mapa donde ser localizable es toda la estrategia. Un supervisor musical averigua a quién preguntarle por los metadatos pegados a la grabación. Si tu nombre no está ahí en ninguna parte que ellos alcancen, la pregunta se va a un disco donde sí esté.
¿Adónde va la plata que nadie reclama?
Las regalías que un recaudador no logra emparejar con un titular registrado quedan retenidas, y las mecánicas acumuladas sin reclamar terminan repartidas entre otros titulares.
Esta es la plata a la que la gente le dice caja negra, y en Estados Unidos el mecanismo está escrito y no es rumor. La sección 115 obliga a la colectiva a retener las regalías acumuladas sin emparejar “not less than 3 years after the date on which the funds were received” — no menos de tres años desde que entraron — y después a repartirlas entre los titulares que sí figuran en sus registros “based on data indicating the relative market shares”, según su participación de mercado.
Tu plata sí sale de esa bolsa. Sale a nombre de otro.
Participación de mercado es la frase con la que hay que sentarse. Una bolsa repartida por participación de mercado se va a los catálogos más grandes, porque eso es lo que mide la participación de mercado. Nadie se está robando nada: la regla está publicada, el plazo de retención está en la ley y la única variable de todo el arreglo es si tu nombre estaba en los registros antes de que se cumplieran los tres años.
Hay una segunda forma de que la plata se quede quieta, y es el problema contrario — no que no haya quien la reclame sino que haya dos. Cuando dos personas reclaman la misma parte, un registro no elige ganador. Retiene la plata y espera, que es exactamente la maquinaria que echa a andar un split sheet sin firmar.
¿En cuáles de estas estás registrado de verdad?
Cada recaudador de esta página paga solo a quien está registrado, así que el chequeo que sirve es una lista de registros, no de flujos.
Siete filas, porque así divide la plata esta página; otros mapas cortan el mismo total de otro modo. Lo que no cambia es la última columna.
| El flujo | Copyright | Recauda en EE. UU. | Recauda en Canadá | Dónde te registras |
|---|---|---|---|---|
| Streams y descargas, lado grabación | Grabación sonora | El servicio, vía tu distribuidor | El servicio, vía tu distribuidor | Tu distribuidor |
| Mecánicas de streams y descargas | Obra musical | The MLC | CMRRA o SOCAN | The MLC; CMRRA o SOCAN |
| Mecánicas de CD y vinilo | Obra musical | Nadie — directo con el titular | CMRRA | CMRRA |
| Ejecución pública: radio, TV, locales, vivo, streams | Obra musical | ASCAP, BMI, SESAC, GMR | SOCAN | Tu PRO |
| Ejecución digital, servicios no interactivos | Grabación sonora | SoundExchange | Re:Sound | SoundExchange; Re:Sound |
| Emisión y ejecución pública de la grabación | Grabación sonora | No hay derecho, no hay pago | Re:Sound | Re:Sound |
| Sincronización: cine, TV, videojuegos, publicidad | Los dos, por aparte | Nadie — se negocia | Nadie — se negocia | En ninguna parte |
Baja por esa última columna y marca las filas donde tu nombre no está en ninguna lista. Esas no son filas donde te pagan menos. Son filas que llevan pagando desde que existe tu catálogo, a una lista en la que no estás, y cada año que sigas por fuera es un año de tu plata repartida en la participación de mercado de otro.
Después revisa contra tu propio registro la plata que sí llegó, en el orden en que se propagan las fallas — los seis chequeos contra un estado para el de este mes, y la auditoría para todo el catálogo. Pero esta noche, una columna. Empieza por las filas vacías, que son las que nadie te va a mencionar.
Preguntas frecuentes
¿Registrarte en una PRO cubre también las regalías mecánicas?
No. Una organización de derechos de ejecución recauda las regalías de ejecución de la obra musical y nada más. En Estados Unidos, las mecánicas de streams y descargas pasan por The MLC; en Canadá, los derechos de reproducción los administra CMRRA o SOCAN, y en SOCAN ese es un servicio aparte de la afiliación de ejecución.
¿Tu distribuidor recauda alguna de estas por ti?
Un distribuidor recauda las regalías de grabación de las tiendas a las que entrega, y ningún otro flujo de esta página llega por ahí. La plata mecánica, la de ejecución, la de ejecución digital y la de derechos conexos la recaudan otras organizaciones que le pagan directo a sus propios miembros.
¿La radio en Estados Unidos te paga algo por la grabación?
No. El copyright estadounidense no le da a las grabaciones sonoras un derecho general de ejecución pública, así que una emisión de AM o FM le paga a los autores y editores de la canción a través de una PRO y no le paga nada al dueño de la grabación ni a los intérpretes. Canadá sí les paga a intérpretes y productores por esa misma emisión, a través de Re:Sound.
¿Qué pasa con las regalías que nadie reclama?
Quedan retenidas como no emparejadas. Bajo la licencia general de Estados Unidos, las regalías acumuladas que siguen sin reclamar se retienen no menos de tres años y después se reparten entre los titulares que sí figuran en los registros de la colectiva, en proporción a su participación de mercado.
Fuentes
- Ley de Copyright de EE. UU., 17 U.S.C. § 101 — la definición de phonorecords, que excluye los sonidos que acompañan una obra audiovisual, y la de ejecutar una obra publicly, que alcanza una transmisión recibida en lugares distintos y en momentos distintos (en inglés).
- Ley de Copyright de EE. UU., 17 U.S.C. § 106 — los derechos exclusivos, incluido el de ejecución pública de la obra musical en la cláusula (4) y el de transmisión digital de audio de la grabación en la (6) (en inglés).
- Ley de Copyright de EE. UU., 17 U.S.C. § 114 — que los derechos sobre una grabación sonora no incluyen un derecho general de ejecución pública, y que las transmisiones digitales no interactivas quedan sujetas a licencia legal (en inglés).
- Ley de Copyright de EE. UU., 17 U.S.C. § 115 — la licencia obligatoria para fonogramas de una obra musical no dramática; la licencia general a través de la colectiva de licenciamiento mecánico; la negativa de licencia obligatoria para fonogramas que dupliquen una grabación fijada por otro; y la retención de tres años y el reparto por participación de mercado de las regalías acumuladas sin reclamar, en (d)(3)(J) (en inglés).
- Oficina de Copyright de EE. UU., The Music Modernization Act — que el sistema de licencia general del Título I es para entregas digitales: descargas permanentes, descargas limitadas y streams interactivos (en inglés).
- The Mechanical Licensing Collective — qué administra la licencia general, que los servicios digitales mandan datos de uso y regalías cada mes, y quién puede hacerse miembro (en inglés).
- BMI — qué otorga una licencia de ejecución, y que la tarifa se reparte como regalías entre autores, compositores y editores afiliados (en inglés).
- SOCAN — la definición del derecho de ejecución, que los miembros se lo ceden a SOCAN para administrarlo, y la notificación de ejecución en vivo: prueba del show, dentro del año, pagada en distribución trimestral (en inglés).
- SOCAN, derechos de reproducción — que SOCAN representa derechos de reproducción además de los de ejecución, en medios de audio, audiovisuales, digitales y físicos (en inglés).
- CMRRA — regalías mecánicas por streams, descargas y webcasts y por la reproducción en CD, vinilo o cualquier producto físico, por cuenta de editoriales y autores autoeditados (en inglés).
- SoundExchange — recaudo y reparto de regalías de ejecución digital de los servicios obligados por ley a pagarlas (en inglés).
- Re:Sound — la compañía canadiense que licencia los derechos de ejecución de artistas y disqueras, y quiénes están obligados a pagar para usar grabaciones en público (en inglés).
- Ley de Copyright (Canadá), sección 19(2) — que quien ejecute o comunique al público una grabación publicada está obligado a pagar regalías a la sociedad colectiva autorizada. Consolidación vigente al 2026-06-17 (en inglés).
Esto es un mapa de dónde se recauda la plata. No es asesoría legal ni una lista de tarifas — en esta página no aparece ningún porcentaje, tarifa ni cuota, porque todos cambian en calendarios contra los cuales esta página quedaría vieja. Los dos países están descritos como los describen sus propias leyes y sus propios recaudadores; cuál ley alcanza una grabación concreta depende de hechos que esta página no puede ver. Cada página citada aquí se leyó en la fecha que aparece arriba.
Para llevar el registro
Cada recaudador de arriba empareja plata con un nombre y un identificador, lo que convierte la lista de registros en un problema de archivo antes que de plata. CatalogTracker tiene los identificadores en un solo lugar — lanzamientos y canciones buscables por ISRC, ISWC, UPC, GRid, ISNI e IPI, con el IPI y la PRO de cada parte al lado de su nombre — para que la lista contra la que revisas sea la tuya y no la de una tienda. No te registra en ninguna parte y no recauda nada. En desarrollo para iPhone.