Qué paga tu PRO, y qué no

Una organización de derechos de ejecución licencia la ejecución pública de las obras musicales y le paga esa plata a los autores y editores que están registrados con ella. Ese es todo el trabajo: un derecho, un copyright, dos participaciones. No paga nada por la grabación, nada al intérprete por interpretar, y nada por una mecánica, por una tarifa de sync ni por una obra de la que no tiene registro. Esta página es qué paga una PRO, qué forma tiene ese pago y la lista de la plata que nunca entra por esta puerta — con la pieza que responde cada cosa que la PRO le deja a otro.

  • Una PRO — ASCAP, BMI, SESAC o GMR en Estados Unidos, SOCAN en Canadá — licencia la ejecución pública de obras musicales y les paga a los autores y editores registrados con ella. BMI dice que sus regalías “are performing right royalties, which are earned when a musical work is performed publicly”: son regalías de ejecución, que se generan cuando una obra musical se ejecuta en público.
  • Una PRO paga sobre la canción, nunca sobre la grabación. En Estados Unidos los derechos sobre una grabación sonora “do not include any right of performance under section 106(4)”, no incluyen ningún derecho de ejecución, y a un intérprete que no escribió nada de la canción ninguna PRO le paga.
  • El pago son dos participaciones. BMI trata al autor y a la editora como una sola unidad del 200 por ciento, mitad y mitad, y un autor que no le cedió derechos de ejecución a ninguna editora recibe el 200 por ciento completo.
  • No todo uso paga, y no todos pagan igual. BMI paga una ejecución destacada en radio de 60 segundos o más y no paga nada por música de fondo en radio; un show en vivo paga solo cuando el autor lo reporta.
  • Una PRO no recauda regalías mecánicas, regalías de grabación, tarifas de sync ni grandes derechos, y no puede pagar por una obra sin registrar ni a un autor que no pertenece a ninguna sociedad.

¿Por qué te paga una PRO exactamente?

Una PRO te paga por la ejecución pública de una obra musical que escribiste o editas: radio, televisión, locales, shows en vivo y streams licenciados.

El derecho cabe en una cláusula. La sección 106 (en inglés) de la ley de copyright de Estados Unidos le da al dueño de una obra musical el derecho exclusivo “to perform the copyrighted work publicly”, a ejecutar la obra en público, y la sección 101 (en inglés) define las dos palabras. Ejecutar es “to recite, render, play, dance, or act it, either directly or by means of any device or process”: recitarla, interpretarla, tocarla, bailarla o actuarla, directamente o por cualquier aparato o proceso. En público, en su primera mitad, es “a place open to the public or at any place where a substantial number of persons outside of a normal circle of a family and its social acquaintances is gathered” — un lugar abierto al público, o cualquier lugar donde se reúna un número sustancial de personas por fuera del círculo normal de una familia y sus conocidos: un bar, un gimnasio, un salón con doscientas personas adentro — y, en su segunda mitad, cualquier transmisión al público, que el mapa de todos los flujos cita porque una emisión y un stream caben los dos ahí. Canadá lo dice en menos palabras: el copyright, según la sección 3(1) (en inglés), incluye el derecho exclusivo “to perform the work or any substantial part thereof in public”, a ejecutar la obra en público, y, en el literal (f), “to communicate the work to the public by telecommunication”, a comunicarla al público por telecomunicación.

Quién pone la plata. La página de licencias de BMI (en inglés) enuncia la obligación desde el otro lado del mostrador — “federal copyright law requires businesses to get permission from copyright owners before publicly performing their works”, la ley federal les exige a los negocios pedir permiso a los dueños del copyright antes de ejecutar sus obras en público — y nombra restaurantes, bares, hoteles, gimnasios, tiendas, sitios web y emisoras de radio y televisión como los negocios a los que se refiere. SOCAN (en inglés): “We issue licenses for the public playing, performance, communication, and reproduction of music”, emitimos licencias para la reproducción, ejecución, comunicación y reproducción pública de música. La tarifa de la licencia es lo que se convierte en la regalía; BMI dice que sus pagos “are based upon the license fees that BMI collects from each individual station that performed a work”, se basan en las tarifas que recauda de cada emisora que ejecutó una obra.

Y qué es la regalía, en la frase de la propia sociedad. Las preguntas frecuentes de BMI (en inglés): “BMI royalties are performing right royalties, which are earned when a musical work is performed publicly.” Un derecho, un copyright, licenciado al por mayor y pagado al detal. Todo lo que hace una PRO cabe en esa frase, y todo lo que rechaza queda por fuera.

¿Sobre cuál copyright paga una PRO: la canción o la grabación?

Solo la canción: una PRO les paga a autores y editores de la obra musical; a la grabación, si acaso, le pagan en otra parte.

La ley cierra esa puerta en una frase. La sección 114(a) (en inglés): “The exclusive rights of the owner of copyright in a sound recording are limited to the rights specified by clauses (1), (2), (3) and (6) of section 106, and do not include any right of performance under section 106(4).” Los derechos exclusivos del dueño del copyright de una grabación sonora se limitan a los de las cláusulas (1), (2), (3) y (6) de la sección 106 y no incluyen ningún derecho de ejecución bajo la 106(4). Sin derecho general de ejecución sobre la grabación no hay regalía de ejecución sobre ella, y por eso la radio en Estados Unidos le paga a la canción y al disco no le paga nada — el mapa lo dice sin rodeos, y esta página solo lo usa. La cláusula (6), el único derecho que sí recibe la grabación, es la ejecución “by means of a digital audio transmission”, por transmisión digital de audio, y pertenece a otro edificio: SoundExchange (en inglés) se describe como “the sole organization designated by the U.S. government to administer the Section 114 sound recording license”, la única organización designada por el gobierno estadounidense para administrar la licencia de grabaciones de la sección 114, que les paga a dueños del copyright y a intérpretes, y ninguna PRO la toca.

Canadá le da más a la grabación y nada de eso se lo da a SOCAN. Según la sección 19(1) (en inglés) de la ley de copyright, el intérprete y el productor de una grabación sonora publicada tienen derecho “to be paid equitable remuneration for its performance in public or its communication to the public by telecommunication”, a una remuneración equitativa por su ejecución en público o su comunicación al público por telecomunicación, y el numeral (2) dice a quién se le paga: “the collective society authorized under Part VII.1 to collect them”, la sociedad colectiva autorizada para recaudarla. Esa sociedad es Re:Sound (en inglés), en sus propias palabras la empresa canadiense sin ánimo de lucro que licencia los derechos de ejecución de artistas y disqueras. Un derecho de ejecución, y sigue sin ser de SOCAN.

Dos consecuencias que puedes revisar contra tu propio catálogo esta noche. Si la cantaste y no la escribiste, ninguna PRO te debe nada por ella, en ningún país, por ningún uso. Si la escribiste y la cantó otro, la PRO te paga a ti y no a él. Qué se le debe a un intérprete en cambio, y quién se lo debe, es tema de la pieza sobre el crédito de featured; a qué te da derecho ser dueño del máster tiene su propia página. La licencia del bar les pagó a los que escribieron tu set. Para ese cheque, tú eras el mobiliario.

¿A quién le llega la plata: al autor, a la editora o a los dos?

A los dos: una participación para el autor y otra para la editora, y en BMI un autor sin editora recibe las dos.

El manual de políticas de regalías de BMI (en inglés) plantea la aritmética como una sola unidad: “BMI considers payments to songwriters or composers and to publishers as a single unit equal to 200%.” BMI considera los pagos a autores o compositores y a editores como una sola unidad igual al 200%. Donde hay la división usual, “the total writers’ shares will be 100% (half of the available 200%), and the total publishers’ shares will be the remaining 100%” — las participaciones de autor suman 100%, la mitad, y las editoriales el otro 100% — y “The total publishers’ shares may not exceed 100%”: las editoriales no pueden pasar del 100%. Dos cheques por una ejecución, cada uno dirigido a una parte distinta, y ninguno capaz de tragarse al otro.

Y ahora la frase por la que existe esta sección, textual, porque responde la pregunta que la mayoría de autores independientes nunca ha hecho en voz alta: “Where no performing rights (or only partial performing rights) have been assigned to a publisher, the songwriters or composers will receive the entire 200% (or the balance of the entire 200%) in the same ratio as their respective writer shares.” Donde no se le hayan cedido derechos de ejecución a una editora, o solo en parte, los autores reciben el 200% completo, o lo que falte de él, en la misma proporción de sus participaciones de autor. La participación editorial no es una participación que solo existe cuando hay editora. Es la mitad del pago, dirigida a quien tenga los derechos editoriales, y cuando no los tiene nadie, BMI te la dirige a ti. Qué es cada una de esas dos participaciones, y qué pregunta responde cada una, es de la pieza sobre máster y publishing; el tamaño de la participación de autor se decide en un split sheet, y una PRO paga lo que diga el registro.

SOCAN dice su lado de lo mismo como una instrucción: sus preguntas frecuentes (en inglés) dicen “Tell us how you want the royalties allocated, and we’ll make sure the royalties are sent in the percentages you’ve agreed to”, dinos cómo quieres repartir las regalías y nos aseguramos de que salgan en los porcentajes que acordaron. La regla de ASCAP no está en esta página, porque las páginas de ayuda de ASCAP se niegan a dejarse leer por cualquier cosa que no sea un navegador, y este sitio no cita lo que no pudo abrir. Y el contraste que vale la pena guardar: The MLC dice (en inglés) que “does not pay separate shares to writers and publishers”, que no paga participaciones separadas de autor y de editora — una parte, un porcentaje, un pago — así que la forma de los dos cheques es de la PRO y de nadie más. Qué compra el porcentaje de un administrador editorial frente a esa regla es una pieza que todavía no está escrita.

¿Cuáles usos pagan, y cuánto tiene que durar uno?

Solo los usos que la PRO licenció y puede identificar, y BMI no paga nada por música de fondo ni por fragmentos en radio.

BMI publica el umbral. “BMI considers a radio feature performance of a popular song to be one that lasts 60 seconds or more and is the sole sound broadcast at the time of the performance.” Una ejecución destacada en radio es la que dura 60 segundos o más y es el único sonido al aire en ese momento. Y publica el piso debajo del umbral, completo:

No payment is currently made for the following types of performances in electronic media: Cue, bridge or background music on radio; Partial performances of popular songs on radio; Station IDs or public service announcements in any medium; Promotional announcements on radio or on local broadcast, cable or satellite TV, except as otherwise indicated.

Es decir: hoy no se paga nada por música de cortina, de puente o de fondo en radio; por fragmentos de canciones populares en radio; por identificaciones de emisora o anuncios de servicio público en ningún medio; ni por promociones en radio o en televisión local, por cable o satelital, salvo donde se indique otra cosa. Cincuenta y nueve segundos de tu coro debajo del reporte de tráfico son, para la regalía, tráfico.

La televisión paga por clase. Una ejecución destacada es “the focus of audience attention at the time of the broadcast”, el foco de atención de la audiencia en el momento de la emisión; una de fondo es “dramatic underscore to a scene where the music is audible but not the focus of audience attention”, música de una escena que se oye pero no es el foco; un tema es una obra “regularly associated with a television program and identifies that program to the viewer”, asociada a un programa y que lo identifica ante el televidente. Cuál de las tres fue tu canción lo decide un documento que probablemente nunca has visto. BMI sobre los cue sheets (en inglés): “An accurately filled out cue sheet is a log of all the music used in a production”, un registro de toda la música usada en una producción, y los cue sheets son “the primary means by which performing rights organizations track the use of music in films and TV”, el medio principal con el que las PRO rastrean la música en cine y televisión. Lo radica la productora. El consejo de BMI a los compositores es preparar el suyo “for comparison purposes or ask to see those filled out by the production company before it is submitted”: para comparar, o pedir ver el de la productora antes de que lo envíe.

Los streams pagan, sobre la mitad de ejecución de la canción, a una tarifa que nadie imprime. BMI dice que toda obra ejecutada en un servicio digital “will be eligible for a Current Activity Payment”, y que calcula “a unique royalty rate for each work, which is based upon the license fees collected from the service that performed the work in combination with the number of times each work streamed on the service”: una tarifa única por obra, a partir de lo que pagó el servicio en licencia combinado con las veces que la obra sonó en él. O sea que del lado de la canción tampoco hay precio por stream — la pieza del estado de regalías lo dice del lado de la grabación, y la línea se sostiene de lado a lado. La otra mitad del stream, la mecánica, es de The MLC, y la PRO nunca la ve.

Los shows en vivo pagan a partir de una lista. BMI dice que “uses an independent source of live pop concert information to identify and create a database of the top 300 concert tours and/or concert events/festivals each quarter”: usa una fuente independiente para armar cada trimestre una base de datos con las 300 giras, eventos o festivales más grandes. Un show por fuera de esa lista existe para la sociedad solo si el autor lo dice, que es la siguiente sección.

¿Tocar tus propias canciones en vivo paga algo?

Sí, si el local tiene licencia y reportas el show: BMI Live recibe la lista de canciones del autor, SOCAN una notificación dentro del año.

BMI Live (en inglés) “allows performing songwriters to input up to six months of their performance data to be considered for payment”: le permite al autor que toca sus canciones ingresar hasta seis meses de presentaciones para que se consideren para pago, hasta nueve meses hacia atrás desde el envío. Las reglas son exactas y cada una le cuesta un cheque a alguien. “Publishers cannot submit setlists on behalf of their songwriters. Only performing songwriters may submit setlists to BMI Live.” Las editoras no pueden enviar listas de canciones por sus autores; solo el autor que tocó puede. Cada integrante de una banda tiene que ser miembro de BMI para cobrar. Hay que estar inscrito en depósito directo. Solo presentaciones dentro de Estados Unidos, enviadas antes de cuatro fechas límite al año, pagadas por trimestre. Y el show tiene que ser una ejecución pública bajo una licencia que BMI tenga, lo que deja por fuera su lista publicada: livestreams, matrimonios, ámbitos educativos, cruceros, servicios religiosos, conciertos de música clásica, emisiones de radio y televisión, parques de diversiones y presentaciones callejeras, entre otras.

La ruta de SOCAN es una Notificación de Presentación en Vivo, con prueba del show, radicada dentro del año — el mapa la tiene, y esta página no la repite.

Quédate con la forma de eso. La licencia del local ya está pagada; la sociedad ya tiene la plata; lo único que hay entre esa plata y tú es una lista de lo que se tocó, y nadie más que el autor puede mandarla. Reporta una noche de covers a BMI Live y cada peso se va para los que escribieron los covers. Eso no es una trampa. Es la sección anterior, con recibo.

¿Qué no paga nunca una PRO?

Una PRO nunca paga mecánicas, regalías de grabación, sync ni grandes derechos, ni nada por una obra sin registrar o a un autor sin sociedad.

  • Regalías mecánicas. Las preguntas frecuentes de BMI: “Mechanical royalties and synchronization fees are paid by record companies and film and TV producers directly to the copyright owner, usually the publisher, or his or her representative.” Las mecánicas y las tarifas de sincronización las pagan las disqueras y los productores de cine y televisión directamente al dueño del copyright, normalmente la editora o su representante. Su licencia digital (en inglés) lo dice desde el lado del licenciatario: “does not include reproduction, distribution, or other intellectual property rights in musical works or sound recordings”, no incluye derechos de reproducción, de distribución ni ningún otro sobre obras musicales o grabaciones. En Estados Unidos la mecánica de streams y descargas es de The MLC, que traza la línea desde su lado también: afiliarse allá “does not replace other memberships”, no reemplaza otras afiliaciones, y las PRO son los primeros nombres de su lista. Las dos puertas de Canadá están en el mapa.
  • Regalías de grabación. El estado del distribuidor trae la plata de las tiendas por el máster y nada más — seis causas, y casi ninguna es un error — y la ejecución pública de la grabación, donde un país la paga, es de SoundExchange y de Re:Sound, arriba.
  • La tarifa de sync. Se negocia con el dueño de cada copyright, o no existe; el mapa explica por qué. Pero la emisión de esa película o ese comercial es una ejecución pública de la canción, y esa sí la paga la PRO — a partir del cue sheet, a las tarifas de televisión de la sección anterior. La tarifa y la ejecución son dos pagos, y solo el segundo entra por esta puerta.
  • Grandes derechos. SOCAN: “SOCAN represents the ‘small’ performing rights in songs and compositions. When they’re used in theatrical shows and/or operas that combine the music with staging, dialogue, and costuming, it’s referred to as a ‘grand’ right.” SOCAN representa los «pequeños» derechos de ejecución de canciones y composiciones; cuando se usan en obras de teatro u óperas que combinan la música con puesta en escena, diálogo y vestuario, eso es un «gran» derecho. Un musical montado sobre tus canciones lo licencias tú, no tu sociedad.
  • Una obra que nadie registró. BMI: “If you expect to receive performance royalties, all you have to do is make sure your work is registered with BMI.” Si esperas recibir regalías de ejecución, lo único que tienes que hacer es asegurarte de que tu obra esté registrada en BMI. La sociedad le paga a la lista que tiene.
  • Un autor que nunca se afilió. SOCAN, sobre un coautor que no es miembro: “Your co-writer will, unfortunately, not collect until they join SOCAN or an affiliated international performing rights society.” Tu coautor, lamentablemente, no cobra hasta que se afilie a SOCAN o a una sociedad internacional afiliada. Tu mitad puede estar registrada, emparejada y pagando mientras la otra mitad es de nadie que la sociedad pueda encontrar.

Los usos en el extranjero no están en esa lista, y las preguntas frecuentes dicen por qué. Lo que sí está es la plata a la que la gente se refiere cuando dice que la industria se la quedó. A ti no te tumbó nadie. Tampoco te registró nadie, y una sociedad le paga a la lista que tiene.

¿Qué necesita una PRO de ti para pagarte?

Una PRO necesita tu afiliación, el registro de cada obra con autores, participaciones y editora, y el reporte de cada show o uso en pantalla.

La afiliación te toca a ti; nada de lo que hace un distribuidor la hace por ti. El registro es por obra, y BMI dice qué tiene que llevar: “the work should be registered with BMI indicating the percentages allocable to all songwriters or composers and all publishers so that the total is not more than 200%”, la obra se registra indicando los porcentajes de todos los autores y todas las editoras, de modo que el total no pase del 200%. Cada coautor se registra en una sociedad propia, o su parte se queda quieta — la frase de SOCAN de arriba. Los porcentajes salen del split sheet, y los nombres que van en él salen de una pregunta con respuesta de verdad, no de quién estaba en el cuarto. La sociedad te archiva a cada uno bajo un número IPI, que tiene su propia pieza en camino.

El reporte es todo lo que la sociedad no puede ver por sí misma: una lista de canciones para un show, un cue sheet para un uso en pantalla — y el consejo de BMI sobre el cue sheet es pedir verlo antes de que lo radiquen.

Esa es toda la lista: una afiliación, un registro por obra, un reporte por cada ejecución que la sociedad no puede ver. Cada uno es un formulario. A Hércules le tocaron doce trabajos y ninguno era un formulario.

Párale bolas a esto esta semana, porque ninguno de los tres pasos toma más de una noche y los tres llevan años sin hacerse. En orden:

  • Afíliate, a tu nombre. Una PRO les paga a sus miembros y a nadie más, y una cuenta de distribución no es una afiliación.
  • Registra cada obra publicada, cada autor, cada editora, con los porcentajes del split sheet — y revisa que cada coautor esté en alguna sociedad.
  • Reporta los shows. BMI Live recibe hasta seis meses de listas de canciones por envío y llega nueve meses hacia atrás; SOCAN recibe hasta un año. Todo show más viejo que eso ya se fue.
  • Pide el cue sheet de cada colocación que hayas tenido, y compáralo con lo que de verdad se usó.

Después pasa el catálogo que hay detrás de este lanzamiento por la capa de registros de la auditoría, porque una obra que falta en una sociedad rara vez es lo único que falta.

Preguntas frecuentes

Grabé un cover: ¿mi PRO me paga por eso?

No. Una PRO les paga a los autores y editores de la canción por cada ejecución de tu cover, y al intérprete no le paga nada. La plata de la grabación te llega por tu distribuidor y, en servicios digitales no interactivos, por SoundExchange en Estados Unidos o por Re:Sound en Canadá. Dónde se recauda cada uno de esos flujos es el tema del mapa.

¿Una PRO me paga cuando mi canción sale en una película o en un comercial?

La tarifa de sync no: BMI dice que las tarifas de sincronización las pagan los productores de cine y televisión directamente al dueño del copyright, y ninguna sociedad las recauda. Pero cada emisión de esa película o ese comercial es una ejecución pública de la canción, y esa sí la paga la PRO a partir del cue sheet de la producción. Dos pagos, dos puertas, y solo la segunda es de la PRO.

¿Tengo que afiliarme a una PRO en cada país donde suena mi música?

No. Una sola sociedad recauda en el mundo entero a través de sus pares: BMI dice que sus acuerdos recíprocos con sociedades de otros países le permiten recaudar regalías por ejecuciones en el extranjero, y que la mayoría llega entre uno y dos años después, y SOCAN dice que recibe ingresos de sus pares internacionales por el uso de las obras de sus miembros en el mundo.

¿Una PRO paga por un livestream o por tocar en un matrimonio?

Por BMI Live no: su lista de presentaciones no elegibles nombra livestreams, matrimonios, servicios religiosos, cruceros, ámbitos educativos y presentaciones callejeras, entre otras. Una presentación que queda por fuera de las licencias que una PRO tiene no es una por la que paga, sin importar cuánta gente la oyó.

Fuentes

  • Ley de copyright de Estados Unidos, 17 U.S.C. § 106 (en inglés) — el derecho exclusivo de ejecutar la obra musical en público, en la cláusula (4), y el derecho de la grabación sonora a la ejecución por transmisión digital de audio, en la cláusula (6).
  • Ley de copyright de Estados Unidos, 17 U.S.C. § 101 (en inglés) — las definiciones de perform y de ejecutar una obra publicly, incluida la cláusula del lugar abierto al público que se cita aquí.
  • Ley de copyright de Estados Unidos, 17 U.S.C. § 114(a) (en inglés) — que los derechos sobre una grabación sonora no incluyen ningún derecho de ejecución bajo la sección 106(4).
  • Ley de copyright de Canadá, sección 3(1) (en inglés) — el derecho exclusivo de ejecutar la obra en público y, en el literal (f), de comunicarla al público por telecomunicación.
  • Ley de copyright de Canadá, sección 19 (en inglés) — el derecho del intérprete y del productor a una remuneración equitativa por la ejecución en público o la comunicación por telecomunicación de una grabación publicada, pagada a la sociedad colectiva autorizada.
  • BMI, Preguntas frecuentes — Regalías (en inglés) — que las regalías de BMI son regalías de ejecución que se generan cuando una obra musical se ejecuta en público; que las mecánicas y las tarifas de sincronización se pagan directamente al dueño del copyright; que los acuerdos recíprocos recaudan las ejecuciones en el extranjero, la mayoría distribuidas entre uno y dos años después; y que una obra tiene que estar registrada para que se pague.
  • BMI, Manual de políticas de regalías — Información general (en inglés) — la unidad del 200% y las participaciones de autor y editorial; el 200% completo para los autores donde no se le cedieron derechos de ejecución a ninguna editora; el registro de los porcentajes; la definición de ejecución destacada en radio; la lista de ejecuciones que no se pagan; las definiciones de destacada, de fondo y tema en televisión; la base de datos de las 300 giras y eventos más grandes; el Current Activity Payment y la tarifa por obra en servicios digitales; y que los pagos se basan en las tarifas de licencia recaudadas de cada emisora.
  • BMI, BMI Live (en inglés) — quién puede enviar listas de canciones y quién no, las ventanas de seis y de nueve meses, las reglas de integrantes de banda y de depósito directo, el alcance solo doméstico, las fechas límite trimestrales y la lista de presentaciones no elegibles.
  • BMI, Licencias de música (en inglés) — que la ley federal de copyright les exige a los negocios pedir permiso antes de ejecutar obras en público, y las clases de negocio que nombra.
  • BMI, Licencias digitales (en inglés) — que la licencia otorga derechos de ejecución pública sobre obras musicales para un servicio digital y no incluye reproducción, distribución ni otros derechos sobre obras musicales o grabaciones.
  • BMI, ¿Qué es un cue sheet? (en inglés) — la definición, quién lo radica, que es el medio principal con el que las PRO rastrean la música en cine y televisión, y el consejo de compararlo o pedir verlo.
  • SOCAN, Preguntas frecuentes (en inglés) — la instrucción sobre la repartición; que un coautor que no es miembro no cobra hasta afiliarse a SOCAN o a una sociedad afiliada; la distinción entre pequeños y grandes derechos; que se reciben ingresos de los pares internacionales; y la Notificación de Presentación en Vivo dentro del año.
  • SOCAN, Acerca de SOCAN (en inglés) — que emite licencias para la reproducción, ejecución, comunicación y reproducción pública de música.
  • The MLC, Preguntas frecuentes — Connect to Collect (en inglés) — que la afiliación no reemplaza otras afiliaciones, con las PRO y SoundExchange nombradas, y que The MLC no paga participaciones separadas de autor y de editora.
  • SoundExchange, Acerca de (en inglés) — que es la única organización designada por el gobierno de Estados Unidos para administrar la licencia de grabaciones sonoras de la sección 114, y que les paga a dueños del copyright y a intérpretes.
  • Re:Sound, página principal (en inglés) — la empresa canadiense sin ánimo de lucro que licencia los derechos de ejecución de artistas y disqueras.

Esto no es asesoría legal. Las dos leyes se citan por la única frase de cada una que traza la línea, y las piezas enlazadas al lado tienen los mecanismos; cuál ley alcanza una canción o una grabación depende de hechos que esta página no puede ver. Las reglas de BMI son de BMI, citadas de su propia política publicada, y no se reclaman para ninguna otra sociedad; las páginas de ASCAP no se pudieron leer sin un navegador y nada de esta página se le atribuye. Aquí no aparece ninguna tarifa ni cifra por uso, porque todas cambian con un calendario contra el que esta página quedaría vieja. Cada página citada se leyó en la fecha que aparece al principio de esta pieza.

Para llevar el registro

Cada sociedad de esta página le paga a un nombre y a un identificador que ya tiene, así que la pregunta debajo de toda la pieza es si tu propia lista coincide con la de ellos. CatalogTracker guarda esa lista: cada parte con su IPI y su PRO anotados junto al nombre, splits de publishing por track y un catálogo que se busca por ISRC, ISWC, UPC, GRid, ISNI o IPI. No radica nada ante nadie y no recauda. Es la hoja desde la que llenas el formulario de la sociedad. En desarrollo para iPhone.