La debida diligencia cuando alguien compra un catálogo

Cuando alguien compra un catálogo, la debida diligencia es la forma en que revisa lo que va a pagar antes de pagarlo: que el vendedor sea el dueño, que gane lo que dicen los estados de cuenta y que nada vaya a frenar la plata después. Se hace con documentos que entrega el vendedor, canción por canción, y lo que no alcanza a probar el vendedor lo promete por escrito.

  • La debida diligencia en la venta de un catálogo revisa que el vendedor sea dueño de lo que vende, que gane lo que muestran los estados de cuenta y que nada vaya a frenar los pagos. En Hipgnosis Songs Fund, en 2024, se hizo en tres frentes: una valoración, una revisión de calidad de ganancias y una revisión legal.
  • La solicitud es por canción. Un acuerdo de compra radicado ante la SEC pide, para cada canción, su ISRC o ISWC, sus compositores, su año de lanzamiento, la parte que se vende, quién la cedió primero, quién la paga y cada cuánto, y de tres a cinco años de datos trimestrales de regalías.
  • La propiedad se revisa con la cadena de titularidad: los acuerdos firmados que llevaron cada derecho hasta el vendedor. Inscribir una cesión en la Oficina de Copyright de Estados Unidos es voluntario, así que una búsqueda solo muestra lo que alguien inscribió.
  • Los gravámenes, los anticipos sin recuperar, las retenciones legales, los consentimientos que faltan, los derechos que se revierten y los pagadores que le siguen pagando al vendedor pueden frenar la plata después de una venta. Una carta de instrucción le indica al pagador que le pague al comprador.
  • Lo que la diligencia no alcanza a probar, el vendedor lo garantiza: titularidad, ningún gravamen, ningún reclamo, datos exactos. En el acuerdo radicado esas garantías sobreviven de forma indefinida, y el vendedor mantiene indemne al comprador ante cualquier incumplimiento.

¿Qué es la debida diligencia cuando alguien compra un catálogo?

La debida diligencia es la revisión del comprador: que eres dueño de lo que vendes, que gana lo que dices y que nada lo frenará. Todo lo demás en una venta es negociación. Esta parte es prueba.

El ejemplo público más claro se hizo cuando la plata ya se había movido. En 2024, la nueva junta de Hipgnosis Songs Fund, un fondo listado en Londres que había hecho 105 adquisiciones, encargó una revisión de sus activos. Su anuncio del 28 de marzo de 2024 nombra los frentes: una valoración de Shot Tower Capital, una revisión financiera de BDO y una revisión legal de Reed Smith. El resumen de hallazgos de Shot Tower llama a la parte de BDO una revisión de calidad de ganancias.

Esos tres frentes son la forma de cualquier diligencia, del tamaño que sea. Uno pregunta cuánto vale el ingreso, y eso tiene su propia página. Otro pregunta si el ingreso es real. El tercero pregunta si el vendedor tiene derecho a venderlo y si alguien más se lo puede quitar.

La parte del vendedor queda escrita en el acuerdo. Jukebox Co., una empresa que compra partes de las regalías de canciones y se las vende a inversionistas, radicó ante la SEC en noviembre de 2023 su acuerdo de compra de activos con Coda Songs LLC. Ahí el vendedor se compromete a entregar cualquier información del catálogo que se le pida, y garantiza que esa información es “true, complete, and accurate”: verdadera, completa y exacta.

El precio es lo que el comprador espera. La diligencia es lo que el comprador puede probar.

¿Qué te va a pedir un comprador?

El comprador pide, canción por canción, qué es tuyo, quién lo paga, cada cuánto y de tres a cinco años de regalías trimestrales. No un total del catálogo. Una fila por canción.

El Anexo Uno del acuerdo de Coda Songs es la solicitud en su forma más simple. Para cada grabación o composición de la venta pide el ISRC o el ISWC; el artista y los compositores; el año de lanzamiento; el tipo de copyright y el tipo de interés sobre el ingreso; quién cedió el derecho originalmente y el plazo del interés; el tercero que lo paga y su calendario de liquidación; y de tres a cinco años de datos históricos trimestrales de regalías.

Después pregunta, en preguntas directas, por todo lo que podría interrumpir ese ingreso. ¿Hay saldos sin recuperar, derechos de colateralización cruzada, retenciones legales, suspensiones u otros gravámenes sobre la canción o la grabación? ¿Hay reversiones contractuales que afecten las regalías? ¿Recibiste un aviso de reversión o de terminación? ¿Cuándo se cedió el copyright por primera vez, y a dónde ha ido desde entonces?

Las respuestas caben en una fila. Un acuerdo anterior que radicó la misma empresa, con un vendedor persona natural en mayo de 2023, trae las columnas del pagador ya llenas: el pagador es BMI, el calendario es “Quarterly + 45 days”, trimestral más 45 días, y el plazo es “Life of copyright”, toda la vida del copyright.

Algunos de esos campos tienen respuestas que nadie puede cambiar. Una grabación conserva sus códigos en una venta —el lado del comprador tiene su propia página— y el año de lanzamiento es el que diga el lanzamiento. Lo demás es tu registro, y las columnas del registro están hechas para responder justo esta lista.

Cada pregunta de la lista se responde con un sí o con un no. «Tendría que revisar» no es ninguna de las dos.

¿Cómo comprueba un comprador que el catálogo es tuyo?

Un comprador sigue la cadena de titularidad: cada acuerdo firmado que llevó cada derecho desde sus autores hasta ti, en orden y con fechas. La cadena de titularidad es la secuencia de documentos firmados que lleva la propiedad de un copyright desde sus autores hasta su dueño actual.

Por eso el anexo pregunta quién cedió primero y cada cesión desde entonces. Cada eslabón es una firma. Una conversación, una factura o un pago no son eslabones, y pagarle al productor es donde más seguido la cadena resulta corta.

Luego el comprador mira el registro público, y el registro público tiene un límite. En Estados Unidos, inscribir una cesión en la Oficina de Copyright es voluntario; lo que compra la inscripción es prioridad entre cesiones en conflicto y un aviso que se presume conocido por todos, y la sección 205(c) solo da ese aviso cuando la obra está registrada y el documento la identifica. La ley de copyright también cuenta la hipoteca de un copyright como una cesión de propiedad, según la sección 101, así que el reclamo de un prestamista puede estar en esos mismos registros.

Entonces una búsqueda prueba lo que alguien decidió inscribir, y nada sobre lo que no. Si aparecen dos cesiones del mismo derecho, cuál gana es una pregunta con su propia regla, y un comprador va a querer la respuesta antes del cierre.

Además, el papel tiene que decir lo que el vendedor dice que dice. Shot Tower encontró que las publicaciones del fondo Hipgnosis habían presentado más derechos de propiedad y de administración de los que el fondo tenía de verdad: un número importante de sus catálogos eran una fracción del ingreso de las canciones, sin copyright y sin control. Ser dueño de una canción y ser dueño de una parte de lo que paga son cosas distintas, y un comprador lee cuál de las dos entrega cada acuerdo.

Y parte del papel no estaba. El fondo había pagado 2.200 millones de dólares por sus 105 adquisiciones, y Shot Tower informó que a los archivos de esas compras les faltaban documentos clave, entre ellos acuerdos de la cadena de titularidad, y que no podía saber si nunca se consiguieron o si simplemente no aparecían. Dos mil millones de dólares en canciones, y nadie supo decir si parte del papel nunca llegó o se embolató.

Que falte un eslabón no quiere decir que el derecho no sea tuyo. Quiere decir que nadie puede mostrar que lo es, y en una mesa de negociación eso termina siendo lo mismo.

¿Cómo comprueba un comprador lo que gana?

Un comprador reconstruye el ingreso a partir de los propios estados de cuenta de regalías, canción por canción, y contrasta cada cifra resumida con ellos. Tu resumen es una afirmación. Los estados de cuenta son la prueba.

El frente financiero tiene nombre. Una revisión de calidad de ganancias es la medida que hace un contador del ingreso que un negocio puede sostener, ajustando sus resultados reportados, entre otras cosas por los eventos que no se repiten. BDO, que hizo esa revisión en Hipgnosis, la describe así y le dice al comprador que pida documentos de soporte siempre que pueda.

En Hipgnosis las cifras salieron de los estados de cuenta, y dos firmas llegaron a ellas por separado. El anuncio de la junta del 4 de marzo de 2024 informó la cifra de Shot Tower, 121,7 millones de dólares de ingreso neto en efectivo en los doce meses al 30 de junio de 2023, después de regalías a terceros y de administración, y la llamó coherente con los 119,4 millones que calculó BDO para los doce meses al 30 de septiembre de 2023 en su análisis de calidad de ganancias.

La medida resumida del propio fondo no aguantó la misma revisión. Shot Tower informó que ni ella ni BDO pudieron conciliar la cifra de ingreso anual proforma del fondo, ni en total ni catálogo por catálogo, y dio un ejemplo: para el catálogo de Nettwerk, la medida mostraba 4,27 millones de dólares en los seis meses al 30 de septiembre de 2023, donde los estados de cuenta mostraban 1,72 millones brutos y 0,50 millones netos.

Después sale la plata que no va a volver, que es donde entra la valoración. Y el comprador busca la plata que se debe y no se ha pagado: el acuerdo de Coda Songs le entrega al comprador las regalías retenidas por beneficiarios no identificados o por retenciones legales, es decir, la caja negra y todo lo que esté congelado en una disputa.

Un estado de cuenta es una prueba. Todo lo demás es un cuento sobre un estado de cuenta, y al contador del comprador le pagan para leerlo así.

¿Qué puede frenar la plata después de la venta?

Un comprador busca gravámenes, anticipos sin recuperar, retenciones legales, consentimientos que faltan, derechos que se revierten y pagadores que le seguirán pagando al vendedor. Nada de eso sale en un estado de cuenta de regalías. Todo aparece después, como plata que no llega.

Primero los gravámenes. La hipoteca de un copyright es una cesión de propiedad según la ley de copyright, y el vendedor del acuerdo de Coda Songs garantiza que sobre lo que vende no se ha constituido ninguna garantía real, gravamen, hipoteca ni otra carga.

Después, lo que ya se debe contra el ingreso. Un anticipo sin recuperar es plata que un pagador entregó antes y que se descuenta de las regalías antes de pagarle a nadie. La colateralización cruzada le permite a un pagador recuperar el anticipo de una canción con las regalías de otra. Una retención legal es un pagador congelando regalías mientras se disputa un reclamo. El anexo pregunta por las tres, y el vendedor garantiza que, hasta donde sabe, no hay anticipos sin recuperar ni retenciones vigentes.

Después, los permisos. Algunos derechos no se pueden vender sin el consentimiento de alguien más, y Shot Tower encontró que el asesor de Hipgnosis había cerrado más de una adquisición sin los consentimientos de terceros que hacían falta.

Después, el tiempo. En Estados Unidos un autor puede terminar una cesión décadas después de haberla hecho, y un comprador cuenta los años: la valoración de Shot Tower supuso una vida restante promedio de 32 años para los intereses de copyright estadounidense del fondo, a partir de una revisión de los derechos de terminación. El anexo de Coda Songs pregunta si se ha recibido un aviso de terminación, y pide la fecha de la cesión original, que es desde donde empieza a correr el reloj de la terminación.

Por último, los pagadores. Una carta de instrucción es una orden de un compositor, un artista o un productor a quien le paga, para que le pague al nuevo dueño en su lugar. Esa es la definición de Shot Tower, y su informe agrega qué pasa cuando no la hay: la plata se paga a nombre del titular original en una cuenta que controla el nuevo dueño, a la que llama DACA.

No todos los pagadores aceptan una carta. Las preguntas frecuentes de SoundExchange dicen que solo le paga la plata de los intérpretes a los propios intérpretes, a empresas que les pertenecen por completo, a sus herederos y sucesiones, a sociedades de intérpretes con las que tiene acuerdo y a productores, mezcladores o ingenieros con una carta de instrucción firmada por el artista principal. Un comprador no es ninguno de esos, y a quién le paga SoundExchange tiene su propia página.

El informe de Hipgnosis muestra lo que cuesta saltarse esta parte. Shot Tower encontró catálogos donde el ingreso no estaba llegando, por disputas o porque las cartas de instrucción no se estaban cumpliendo. No le dio a ese ingreso ningún valor en su precio, y escribió que un comprador independiente pondría cualquier recuperación en un pago contingente: una parte del precio que se paga después, y solo si la plata aparece. El fondo había comprado el ingreso. La plata tenía otros planes.

Ser dueño de un ingreso y recibirlo son dos cosas distintas. La diligencia es como un comprador se asegura de que la segunda venga después de la primera.

¿Qué promete el contrato si la diligencia no ve algo?

Las garantías prometen lo que la diligencia no pudo probar, y con la indemnidad, si una resulta falsa, paga el vendedor. Una garantía es una promesa escrita de que un hecho declarado es cierto. Una indemnidad es una promesa de cubrir las pérdidas de la otra parte si no lo es.

La lista del acuerdo de Coda Songs va de la (a) a la (s). El vendedor garantiza que tiene derecho a vender; que tiene, o tiene opción de compra sobre, una titularidad válida y transferible; que nada se ha dado en prenda ni en hipoteca; que las canciones son originales y no infringen a nadie; que no hay reclamos, auditorías ni investigaciones pendientes; que no hay anticipos sin recuperar ni retenciones vigentes; y que los datos del catálogo son verdaderos, completos y exactos.

Cuatro palabras cargan buena parte de ese peso. Varias de esas garantías empiezan con “to Seller’s knowledge”, hasta donde sabe el vendedor: que nadie más puede reclamar válidamente los derechos, que las canciones no infringen a nadie, que no hay reclamos pendientes. En el acuerdo de la misma empresa de mayo de 2023, las dos primeras no tenían esa salvedad.

Después, cuánto duran. El acuerdo de Coda Songs dice que las garantías del vendedor sobreviven de forma indefinida al final del acuerdo, y el vendedor mantiene indemne al comprador frente a cualquier reclamo, costo o gasto legal que salga del incumplimiento de cualquiera de ellas.

La versión cómoda —el comprador revisó, así que lo que no vio es problema suyo— es falsa. La diligencia decide cuánto paga el comprador. Las garantías deciden quién paga cuando algo resulta mal, y en ese acuerdo la respuesta es el vendedor, sin fecha de vencimiento.

Esta es la parte de una venta que hay que poner frente a un abogado tuyo, antes de firmar y no después. Nuestra recomendación: lee cada garantía como una frase que te pueden pedir que pruebes más adelante, y pregunta cuáles pueden llevar “to Seller’s knowledge”.

¿Qué deberías tener listo antes de que alguien lo pida?

Ten de tres a cinco años de estados de cuenta por canción, cada acuerdo en orden de titularidad y una respuesta escrita a cada pregunta. Es nuestra recomendación, y las tres cosas salen directo de la lista de solicitudes de arriba.

Primero los estados de cuenta. Guarda cada estado de cada pagador tal como se emitió, al menos por los años que un comprador va a preguntar, y ten cómo sacar de ellos las cifras de cada canción, no de memoria. La valoración arranca de esas mismas páginas, así que el número al que llegue un comprador va a ser el que esos estados sostengan.

Después el papel, en orden. Para cada canción, el acuerdo que te hizo dueño y cada uno de los anteriores hasta los compositores y los intérpretes, cada uno firmado y con fecha. Si falta un eslabón, búscalo o reemplázalo ya, mientras las personas que lo pueden firmar sean fáciles de ubicar. Si dos de tus registros no coinciden sobre quién es dueño de qué, define cuál es el correcto antes de que un comprador encuentre los dos.

Después las preguntas. Escribe una respuesta para cada una: cada anticipo pendiente y de dónde se recupera, cualquier colateralización cruzada, cualquier retención o suspensión, cualquier cláusula de reversión, cualquier aviso de terminación recibido, cada cesión y su fecha. Un «ninguno» por escrito es una respuesta. Un espacio en blanco es una pregunta que el comprador va a hacer por ti.

Y haz la auditoría sobre tu propio registro antes que nadie. Un comprador va a leerlo todo. Mejor que el primer lector seas tú.

Preguntas frecuentes

¿Vender tus regalías es vender tu copyright?

No necesariamente. El acuerdo de Coda Songs vende una parte de las regalías de cada canción y dice que el comprador no adquiere ningún copyright ni derechos de administración o de distribución, solo un interés pasivo sobre el ingreso. En una venta se mueve lo que el acuerdo dice que se mueve, y nada más.

¿Para quién son las regalías que se pagan entre la firma y el cierre?

Por lo general, para el comprador, a través de la fecha efectiva. El informe de Shot Tower sobre Hipgnosis Songs Fund describe como algo común que la compra de un catálogo tome una fecha efectiva al inicio de un periodo de liquidación de regalías, y que la plata que el vendedor reciba después de esa fecha y antes del cierre se le acredite al comprador como un ajuste del precio al cerrar. El acuerdo de Coda Songs le da al comprador las regalías pagaderas desde la fecha efectiva, sin importar cuándo se generaron.

¿Un comprador te puede auditar después de la venta?

Según el acuerdo de Coda Songs, sí. El comprador puede auditar los libros del vendedor una vez cada doce meses y dentro de los tres años siguientes a un estado de cuenta, a su propio costo, salvo que la auditoría encuentre un faltante de 5 % o más en lo pagado: en ese caso el vendedor paga la diferencia con intereses y el costo de la auditoría.

Fuentes

  • Shot Tower Capital, Hipgnosis Songs Fund: Due Diligence Findings, Valuation Conclusions (28 de marzo de 2024; copia del Internet Archive del archivo que publicó el fondo, en inglés) — los tres frentes; los hallazgos sobre derechos de propiedad y de administración, consentimientos, documentos de la cadena de titularidad y cartas de instrucción; la carta de instrucción y la DACA definidas; el ingreso que no llega y el pago contingente; el supuesto sobre los derechos de terminación; las 105 adquisiciones y su precio; la medida de ingreso anual proforma frente a los estados de cuenta; la fecha efectiva.
  • Hipgnosis Songs Fund, Update on Due Diligence, Valuation and NAV (RNS, 4 de marzo de 2024, en inglés) — la revisión de Shot Tower sobre los estados de cuenta y la cifra de 121,7 millones de dólares; los 119,4 millones de BDO en su análisis de calidad de ganancias.
  • Hipgnosis Songs Fund, Final Due Diligence Findings (RNS, 28 de marzo de 2024, en inglés) — los informes separados de diligencia legal y financiera de Reed Smith y de BDO.
  • Jukebox Co. y Coda Songs LLC, Asset Purchase Agreement (5 de noviembre de 2023), anexo 6.2 del Formulario 1-A/A de Jukebox Hits Vol. 1 LLC (SEC EDGAR, radicado el 7 de noviembre de 2023, en inglés) — el Anexo Uno y sus preguntas; las garantías y sus salvedades de conocimiento; su vigencia; la indemnidad; el interés pasivo sobre el ingreso; la fecha efectiva; la plata retenida por beneficiarios no identificados o por retenciones legales; el derecho de auditoría.
  • Jukebox Co., Purchase Agreement con un vendedor persona natural (mayo de 2023), anexo 6.2 de la declaración de oferta preliminar de Jukebox Hits Vol. 1 LLC (SEC EDGAR, 24 de mayo de 2023, en inglés) — la fila del anexo ya llena y las garantías sin salvedad.
  • Oficina de Copyright de Estados Unidos, Recordation of Transfers and Other Documents (en inglés) — la inscripción es voluntaria; prioridad y aviso que se presume conocido.
  • 17 U.S.C. § 205 (Cornell LII, en inglés) — el aviso solo vale para una obra registrada que el documento identifica.
  • 17 U.S.C. § 101 (Cornell LII, en inglés) — una cesión de propiedad del copyright incluye la hipoteca.
  • BDO USA, BDO Knows: Transaction Advisory Services (12 de diciembre de 2016, en inglés) — la calidad de ganancias en una transacción y los documentos de soporte de cada ajuste.
  • SoundExchange, Frequently Asked Questions (en inglés) — a quién le paga la plata de los intérpretes.

Todas las páginas citadas se leyeron el 5 de octubre de 2026. Los dos anuncios de Hipgnosis Songs Fund se leyeron tal como salieron por el RNS de la Bolsa de Londres, en el archivo de Investegate; los hallazgos de Shot Tower se leyeron en la copia del Internet Archive del archivo que publicó el fondo, porque su sitio web ahora redirige a otra parte, y sus cifras se compararon con las que repiten los anuncios. Los dos acuerdos se leyeron en SEC EDGAR. Son acuerdos de un solo comprador, por partes del ingreso de regalías y no por copyrights, y muestran lo que pide y promete un acuerdo radicado, no lo que va a pedir cualquier comprador. Los hallazgos sobre Hipgnosis se citan como los publicó la junta del fondo. Nada de esto es asesoría legal, tributaria ni financiera: un acuerdo para vender un catálogo es un documento para un abogado tuyo.