Un sello con cinco artistas: lo que hay que llevar al día

Un sello con cinco artistas tiene que llevar al día lo que debe. Por cada artista: las condiciones del contrato, un saldo corrido contra el adelanto y cada costo recuperable, un estado de regalías por cada periodo contable en la fecha que fija el contrato, y el pago que va con él. Por el sello entero: a todos los demás que pagan los discos, los registros que nombran al sello como dueño y los formularios de impuestos que deja cada pago. El registro del catálogo que va debajo es el mismo que lleva cualquier artista. Lo que cambia es la dirección de los estados. Ahora salen.

  • Un sello le debe a cada artista un estado de regalías por cada periodo contable que nombra el contrato. Un patrón común es semestral, con tres meses para preparar cada estado; mandan las fechas del propio contrato.
  • De cada contrato se copian siete condiciones, una sola vez: la tasa de regalías y su base, el adelanto, los costos recuperables, la colateralización cruzada, el periodo contable, el plazo para objetar un estado y el plazo del contrato con sus opciones.
  • Por cada artista se lleva un saldo corrido: el saldo inicial del periodo, las regalías, los costos y los pagos, y un saldo final que pasa al periodo siguiente. Los splits de DistroKid pueden recuperar un monto fijo por lanzamiento, pero solo sobre la plata que pasa por esa cuenta.
  • Los productores, los dueños de cada canción en una copia física, los dueños de los samples y cualquiera con una regalía firmada cobran de los mismos discos. En 2026 la tarifa de Estados Unidos por cada canción en una copia física es 13,1 centavos o 2,52 centavos por minuto, la que sea mayor.
  • El sello registra en SoundExchange las grabaciones que son suyas y, en Canadá, reclama la mitad de los productores de lo que recauda Re:Sound. Un sello de Estados Unidos reporta en el formulario 1099-MISC las regalías de 10 dólares o más pagadas a una persona en un año; uno de Canadá las reporta en un T5 desde 50 dólares.

¿Qué tiene que llevar un sello que un artista no?

Un sello les debe a sus artistas estados y pagos en las fechas del contrato, y también a quien más cobre de los discos. Un artista que se autodistribuye no le debe un estado a nadie.

La plata llega a un solo lugar. El distribuidor le paga al titular de la cuenta, y en la cuenta de un sello el titular es el sello. El centro de ayuda de DistroKid dice que sus planes Ultimate para sellos van “from 5 artists to 100 artists”, de 5 a 100 artistas, y que sus cuentas están “designed to be accessed by one individual, with one email address and one password”: hechas para una sola persona, con un correo y una contraseña. TuneCore dice que los sellos pueden usarlo, pero que “TuneCore does not have label-specific accounts”, que no tiene cuentas para sellos. De cualquier forma, las ganancias de cinco artistas caen en un solo saldo con el nombre del sello.

De ahí en adelante, lo que se le debe a cada artista lo calcula el sello y lo muestra el sello. El estado del distribuidor es el ingreso del sello. El estado que recibe cada artista es un documento que escribe el sello, en una fecha que escogió el contrato. Cada queja que alguna vez hiciste sobre un estado de regalías ahora viene dirigida a ti.

El catálogo de abajo no cambia. Cada grabación, cada lanzamiento y cada canción siguen necesitando sus códigos y sus papeles en un registro que vive por fuera del dashboard, y cinco artistas hacen ese registro cinco veces más largo, no distinto. Lo que va encima sí es nuevo: un libro de cuentas de lo que se le debe a cada artista y un calendario de cuándo.

Cinco es más o menos donde la memoria deja de ser un sistema. El trato de un artista cabe en la cabeza. Cinco tratos, cada uno con su tasa, sus costos y sus fechas, son un problema de archivo que crece cada periodo contable, archives algo o no.

¿Qué hay que sacar del contrato de cada artista?

Copia siete condiciones de cada contrato: tasa y base, adelanto, costos recuperables, colateralización cruzada, periodo contable, plazo para objetar y fechas de vigencia y opciones.

Lee cada contrato una vez y anota eso, una fila por artista, con el número de la cláusula al lado de cada valor. Un contrato que tienes que releer para contestar una pregunta es un contrato que no estás llevando. Lo que cada condición le hace a la plata es el tema de qué se lleva un sello en un contrato, en porcentajes; aquí son campos.

La tasa casi nunca es un solo número. Copia cada tasa que fija el contrato, por formato y por fuente, con la definición de qué es un porcentaje cada una, porque la base mueve más plata que la tasa. El adelanto se anota como una cifra y una fecha. Los costos recuperables se anotan como la lista del propio contrato, palabra por palabra, porque esa lista es la única autoridad sobre lo que después se le puede cargar a las regalías de un artista.

La colateralización cruzada decide cuántos saldos llevas. El glosario de Curve Royalty Systems la define como un adelanto pagado por un producto que “can also be recouped with earnings from another product”, que también se puede recuperar con las ganancias de otro producto. Con la cláusula, un artista es un solo saldo para todos sus lanzamientos. Sin ella, cada lanzamiento lleva el suyo, y lo que gana un disco no puede pagar los costos de otro.

El periodo contable y la fecha de pago son los plazos del sello. Anótalos como fechas: el último día de cada periodo y el día en que vencen el estado y la plata.

El plazo para objetar es el reloj que protege al sello, y solo corre después de que el sello manda algo. Los contratos discográficos normalmente le dan al artista un tiempo para objetar un estado por escrito, y Ben McLane, abogado de música, escribe en su artículo sobre la contabilidad de regalías que el periodo es, en sus palabras, “generally stated as being one year after the statement is sent”: por lo general, un año desde que se envía el estado. Los artistas presionan por dos o tres. En Allman v. UMG Recordings, decidido por el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York en enero de 2008, el contrato les daba dos años a los artistas, y el tribunal anotó que esas cláusulas de incontestabilidad han sido, en palabras del resumen, “repeatedly upheld as valid”: validadas una y otra vez.

Léelo desde la silla del sello. El plazo se abre cuando se manda el estado. Un estado que nunca mandaste nunca se cierra, y el periodo que debía cubrir queda abierto a discusión por todo el tiempo que permitan el contrato y la ley.

Por último, el plazo y las opciones. Anota la fecha límite para ejercer cada opción, si el contrato la fija, y la fecha en que termina el plazo. Esas son las fechas que llegan sin nada pegado que te las recuerde.

¿Cómo se lleva el saldo de cada artista?

El saldo de un artista es una cuenta corrida: se cargan adelanto y costos, se abonan regalías y el saldo final pasa al periodo siguiente.

El glosario de Curve tiene los dos términos que sostienen la cuenta. El saldo inicial es “the balance on a payee’s account at the start of a period, before any royalty calculations, costs and payments have been applied”, el saldo al comienzo del periodo, antes de calcular regalías, costos y pagos; el saldo final es “the final balance on a payee’s account after calculating all their royalties, costs and other payments”, el que queda después de todo eso. El saldo final de un periodo es el saldo inicial del siguiente. Rompe esa cadena una vez y cada estado que venga después es aritmética sobre un número que nadie sabe explicar.

Un saldo sin recuperar no es una deuda. Un adelanto se recupera de las regalías del artista y, si los discos nunca lo devuelven, no se reembolsa; la página del contrato tiene las palabras de la investigación británica. En los libros del sello es un número que retiene regalías, no una suma que el artista deba.

Cada costo que se carga al saldo necesita dos cosas archivadas con él: la factura y la cláusula que lo hace recuperable. Un video, un apoyo de gira, la cuenta de una mezcla: si la lista del contrato lo nombra, puede ir al saldo; si la lista no lo nombra, es costo del sello. Un artista con derecho a auditoría puede pedir ver las dos cosas. Lo berraco no es anotar el adelanto: es poder mostrar, tres años después, el soporte de cada costo que le cargaste encima.

Las reservas son la última columna y, para la mayoría de los sellos pequeños, la más vacía. La lección de Curve sobre los contratos de regalías: “Returns don’t exist in a digital sales context, so reserves are generally only applied on physical sales.” En lo digital no hay devoluciones, así que las reservas por lo general se aplican solo a las ventas físicas. Si prensas vinilo y lo mandas a tiendas, la reserva retenida contra devoluciones va al saldo con el periodo en que se libera. Si vendes solo streams y descargas, la columna queda vacía, y el estado lo dice en vez de dejar al artista adivinando.

¿Qué lleva el estado que mandas?

Un estado de regalías muestra ganancias por lanzamiento y fuente, tasa y base, regalía, costos, reservas, saldos inicial y final y el pago.

El cuándo lo fija el contrato. La lección de Curve sobre cómo se ve un contrato de sello llama patrón común a “Half-Yearly with a 3 month accounting delay”, semestral con tres meses de retraso contable: enero a junio reportado a fin de septiembre, julio a diciembre a fin de marzo. McLane lo pone en dos veces al año, “within sixty to ninety days after the close of each calendar six-month period”, entre sesenta y noventa días después del cierre de cada semestre. El informe de 2021 de la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido, Music Creators’ Earnings in the Digital Era, cita a un contador de la industria que describe un sello igual: “every six months it sends a royalty statement to the artist”, cada seis meses le manda un estado al artista. Cinco artistas con ese patrón son diez estados al año, diez pagos y diez relojes para objetar.

Manda el detalle, no solo los totales. El ejemplo de Curve va más allá de la hoja de resumen, hasta “a spreadsheet that outlines the detail of every single physical or digital sale and every single cost that the label has made upfront”: una hoja con cada venta física o digital y cada costo que el sello puso por adelantado. Eso es lo que revisa un artista y lo primero que pide un auditor. Arma cada línea con las líneas del distribuidor, ordenadas por el periodo en que se usó la música y no por la fecha en que se registró, que es como se lee un estado del distribuidor en primer lugar.

Algunos distribuidores te mueven la plata. La página de DistroKid para sellos dice que “Label managers can set up an earnings split for any release, which automatically sends earnings to your artists as they are reported”, que el sello puede montar un split en cualquier lanzamiento y que las ganancias les llegan solas a los artistas a medida que se reportan, y lo presenta como una manera de cumplir los tratos “without the use of an accountant”, sin contador. TuneCore ofrece Splits en sus planes Unlimited pagos, y dice que “will not be applied retroactively”, que no se aplican hacia atrás.

Un artista con adelanto necesita una línea más. La opción de recuperación de DistroKid deja que un colaborador “receive all earnings for the release until a specific recoupment amount is met”, que reciba todas las ganancias del lanzamiento hasta cubrir un monto, y “no earnings will be distributed to other collaborators in a Split until a collaborator’s recoupment amount is met”: nadie más en el split cobra hasta entonces. Es un monto fijo, en un lanzamiento. Si no lo pones, el split le paga al artista su porcentaje desde el primer dólar reportado, mientras el contrato dice que esa plata se queda en el sello hasta recuperar el adelanto. Así es como un sello termina regalando el adelanto por un botón que nadie oprimió.

La página de DistroKid describe la opción para un colaborador que se agrega por correo, y no dice si el titular de la cuenta puede ser quien recupera; pregunta antes de que un adelanto dependa de eso. Y un split, como sea que se configure, ve solo lo que pasa por esa cuenta. El vinilo que se vende en la mesa de merch, las ventas directas de tu propia tienda, el pago por una sincronización negociada por correo y la plata de SoundExchange del propio sello nunca lo tocan, y si el contrato le paga al artista sobre ellas, van en el estado. Un split puede ser el pago. No es el estado.

¿A quién más le paga cada disco?

Cada disco paga a productores, a dueños de canciones en copias físicas y descargas estadounidenses, a dueños de samples y a quien nombre un contrato.

Cada uno es un beneficiario, y un beneficiario es una fila como la de un artista: una tasa, una base, un punto de partida y una fecha. Primero los productores. Cómo se cuentan los puntos de un productor, y desde qué disco, está en los puntos del productor en números claros; si salen de arriba o de la parte del artista decide qué saldo reducen. Si el acuerdo del productor es con el sello, al productor también se le debe un estado.

Después las canciones, que no son del sello salvo que también las publique. Cada copia de una grabación le debe una regalía mecánica al dueño de cada canción que trae. En una copia física en Estados Unidos, la tarifa de 2026 según 37 CFR §385.11 es “13.1 cents or 2.52 cents per minute of playing time or fraction thereof, whichever amount is larger”: 13,1 centavos o 2,52 centavos por minuto o fracción, la que sea mayor, por canción y por copia. Quinientas copias de un álbum de diez canciones, todas de menos de cinco minutos, les deben 655 dólares a las canciones. Si el artista compuso las canciones, una cláusula de composiciones controladas puede bajar la tasa de esas canciones, y la página del contrato tiene la cláusula. La página de los covers tiene el resto de la tarifa.

Las descargas y los streams van por otro lado. En una descarga en Estados Unidos la mecánica viene dentro del pago que pasa el distribuidor, y TuneCore dice que pagársela al dueño de la canción es responsabilidad tuya; la página del estado trae la cita. En un stream interactivo no te toca: el servicio se la paga a The MLC.

En Canadá la licencia para un prensaje la da CMRRA, que SOCAN terminó de comprar el 1 de septiembre de 2026 y que, según el anuncio, sigue “operating with current reproduction rights services”, con sus servicios de reproducción de siempre. Su licencia Pay-As-You-Press exige “a minimum of 500 copies per contrivance”, un mínimo de 500 copias por formato.

Los samples se pagan según lo que diga la autorización, del lado del máster y del lado de la canción, y la autorización de samples cubre los dos. Un artista invitado con una regalía en su acuerdo es un beneficiario en los mismos términos que uno firmado. Cualquier otra persona cuyos papeles digan que un disco le debe algo es una fila en el mismo libro, con las mismas fechas. Cinco artistas pueden ser veinte beneficiarios.

¿Qué registros le tocan al sello?

El sello registra sus grabaciones en SoundExchange, y en Canadá reclama la mitad de los productores en Re:Sound; cada artista se registra aparte.

La repartición de Estados Unidos está en la ley. De lo que SoundExchange recauda por la licencia legal, 17 U.S.C. §114(g)(2) manda “50 percent of the receipts”, el 50 por ciento, al dueño del copyright de la grabación; 2,5 por ciento a los músicos no principales y otro 2,5 a los vocalistas no principales, por fondos que se administran con los sindicatos de intérpretes; y “45 percent of the receipts”, el 45 por ciento, a los artistas principales.

La guía de registro de SoundExchange separa a quienes reclaman en tres clases: un intérprete, un dueño del copyright de la grabación (“also referred to as ‘rights owner’”, también llamado titular de derechos) y alguien que es las dos cosas. Sus preguntas frecuentes dicen que el dueño es “typically the label”, normalmente el sello. Ese registro le toca al sello, grabación por grabación, y empieza por los ISRC: enviarlos, según la guía de SoundExchange para enviar grabaciones, los deja “available for searching and claiming by the artist for their share”, disponibles para que el artista los busque y reclame su parte.

El 45 por ciento no le toca al sello ni registrarlo ni cobrarlo. SoundExchange le paga la parte principal al intérprete, y el sello está del lado del dueño de esa línea. Dile a cada artista que registre lo suyo, porque el sello no está en la lista de a quién se le puede pagar.

Registra solo lo que el sello posee o tiene derecho a cobrar. Con una cesión, las grabaciones son del sello; con una licencia, siguen siendo del artista, y el contrato tiene que decir quién reclama qué. La diferencia entre los dos tratos está en la página del contrato.

En Canadá, la Ley de Derecho de Autor parte por la mitad la remuneración por una grabación que suena en público o al aire: según la sección 19(3), los intérpretes “receive in aggregate fifty per cent” y los productores de la grabación también reciben, en conjunto, el cincuenta por ciento. Re:Sound la recauda, y sus preguntas frecuentes dicen que la plata se reparte “split equally between artists and record companies”, por partes iguales entre artistas y disqueras, y mandan a la disquera a inscribirse con Panorama. La mitad del artista, y cómo se reclama, está en los derechos conexos.

Un registro más, si el sello asigna sus propios códigos: qué ISRC llevan el código de registrante del sello y cuáles el de otro. Conseguir códigos sin distribuidor cubre de dónde sale un prefijo.

¿Qué papeles de impuestos deja pagarles a los artistas?

Pagar regalías exige W-9 o W-8BEN y 1099-MISC desde 10 dólares al año en Estados Unidos, y un T5 desde 50 dólares en Canadá.

Empieza antes del primer pago. El IRS describe el formulario W-9 como la manera en que un beneficiario entrega su número de identificación tributaria correcto “to the person who is required to file an information return with the IRS”, a quien tiene que presentar una declaración informativa, y el W-8BEN como lo que una persona extranjera le entrega a “the withholding agent or payer”, a quien le paga. Pídele uno a cada artista y a cada beneficiario antes de mover plata. Los pagos de regalías están en la lista del IRS para la retención de respaldo, a “the current rate of 24 percent”, el 24 por ciento, cuando el beneficiario no le ha dado al pagador un número correcto.

Después viene enero. Las regalías van en la casilla 2 del formulario 1099-MISC para cualquiera a quien se le pagaron “$10 or more”, 10 dólares o más, en el año, y las instrucciones del IRS dicen que la copia del beneficiario se entrega “by January 31”, a más tardar el 31 de enero, y se presenta “by February 28 (March 31, if filing electronically)”, el 28 de febrero o el 31 de marzo si es electrónico. Para 2026 las mismas instrucciones subieron los arriendos, en el mismo formulario, a “$2,000 or more”, y dejaron las regalías en diez dólares. El gobierno federal se sigue enterando del lado B.

Un beneficiario fuera de Estados Unidos va por otras reglas. “Most types of U.S. source income received by a foreign person are subject to U.S. tax of 30%”, dice la página del IRS sobre la retención a extranjeros no residentes: la mayoría de los ingresos de fuente estadounidense de una persona extranjera pagan un 30 por ciento, salvo que un tratado lo baje. Entre Canadá y Estados Unidos, el artículo XII(3)(a) del convenio tributario deja las regalías de copyright de una obra musical “taxable only”, gravables solo, en el país donde vive su dueño, que es la regla que la página del estado cita desde el lado de quien recibe. El W-8BEN es el formulario con que un beneficiario extranjero la reclama.

Un sello canadiense trabaja con las constancias de la Agencia Tributaria de Canadá. Las regalías pagadas a un residente de Canadá van en la casilla 17 de un T5, “Royalties from Canadian sources”, regalías de fuente canadiense, y no hace falta constancia para un beneficiario cuyo total del año sea “less than $50”, menos de 50 dólares. Las regalías pagadas a un no residente caen en la Parte XIII, con “a 25% tax”, un impuesto del 25 por ciento, salvo que un tratado lo reduzca, y cada no residente al que se le pagaron 50 dólares o más en el año recibe una constancia NR4 “even if you are not required to deduct any tax”, aunque no haya que retener nada.

Esa es la lista de formularios, no la asesoría. Quien cierra el año del sello es un contador o un business manager, y quién hace qué dice cuál.

¿Cómo se ve el año de un sello?

El año del sello son los estados de cada artista con su pago, las constancias de enero y cada fecha de opción, plazo y objeción.

Con un contrato semestral y tres meses para reportar, el patrón que Curve llama común, va así:

  1. Antes de pagar nada. Cada contrato leído una vez y pasado a su fila. Un W-9 o un W-8BEN de cada beneficiario.
  2. Cada mes. Los estados del distribuidor descargados y archivados por artista y por periodo de uso. Cada costo cargado, archivado con su factura y su cláusula.
  3. Cada vez que sale un lanzamiento. Sus ISRC enviados a SoundExchange como dueño. Una licencia mecánica por cada canción de un prensaje.
  4. Cuando cierra cada periodo. El estado de cada artista armado con esas líneas, empezando por el saldo inicial, y el de cada otro beneficiario con él.
  5. A fin de septiembre y a fin de marzo. Cada estado enviado y cada pago hecho, y la fecha de envío anotada, porque ahí empieza el plazo para objetar.
  6. Enero. Un 1099-MISC, a más tardar el 31 de enero, para cada beneficiario de Estados Unidos al que se le pagaron 10 dólares o más en regalías. En Canadá, las constancias T5 y NR4.
  7. Todo el año, en un solo calendario. El vencimiento de cada opción y el final de cada plazo, de los cinco.

Nada de eso es ingenioso. Todo se apoya en un registro que tiene cada grabación, cada lanzamiento y cada canción con sus códigos y sus papeles —los campos que importan— revisado una vez al año contra la lista de auditoría del catálogo. Con un artista, eso es tener la casa en orden. Con cinco, es el trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Cada artista necesita su propia cuenta en el distribuidor?

No. Los planes Ultimate de DistroKid tienen varios artistas en una sola cuenta, y TuneCore no tiene cuentas para sellos. Una cuenta de DistroKid tiene un solo acceso, y un cupo de artista, una vez usado, queda fijo en la cuenta para siempre, así que un artista del sello ve sus ganancias solo a través de los estados que el sello le manda.

¿Un sello que no da adelantos igual necesita un saldo por artista?

Sí, siempre que el contrato haga recuperable algún costo o reparta utilidades después de costos. Sin ninguna de las dos cosas, el saldo es regalías ganadas contra regalías pagadas, y el estado igual lo muestra: lo que se ganó, lo que se pagó y lo que pasa al periodo siguiente.

¿El sello cobra la plata de SoundExchange del artista?

No. SoundExchange le paga al artista principal su 45 por ciento de lo recaudado por la licencia legal en Estados Unidos, y el sello recibe solo la parte del dueño de las grabaciones que registró. La parte del artista nunca pasa por el sello ni aparece en el estado del sello.

Fuentes

Todas las páginas citadas se leyeron el 5 de octubre de 2026. Los centros de ayuda de DistroKid y TuneCore rechazan las lecturas automáticas de sus páginas, así que cada artículo se leyó por el servicio de artículos de ese mismo centro de ayuda, que entrega el mismo texto con su fecha de actualización; los enlaces llevan a las páginas que un lector puede abrir. La página de precios de DistroKid ahora ofrece su plan Ultimate para 1 a 100 artistas, mientras su artículo de ayuda para sellos dice 5 a 100; esta página cita el artículo de ayuda. Las lecciones de Curve y el artículo de McLane describen condiciones comunes en los contratos, no las tuyas, y mandan las fechas y los plazos de tu propio contrato. El fallo Allman se reporta como lo resumió Loeb & Loeb. Nada de esto es asesoría legal ni tributaria.

Para llevar el registro

El libro de cuentas de un sello se apoya en un registro: cada grabación y cada lanzamiento con sus códigos, cada canción con sus autores, cada split acordado, cada contrato archivado al lado de lo que cubre. CatalogTracker lleva esa capa: lanzamientos y pistas con sus UPC, ISRC e ISWC; las partes con sus roles; los splits del máster y de la edición por pista, cada uno confirmado por la parte que nombra; los contratos cargados al lado de los lanzamientos que cubren, con un aviso cuando los splits o las partes cambian después de firmar, y un historial de quién cambió qué. No lleva libro de cuentas, no manda estados y no guarda ganancias. Guarda aquello sobre lo que se arma cada estado. En beta cerrada para iPhone.